Los independentistas catalanes dan el 'sí' a Sánchez y rebajan el tono de su discurso

ERC y el PDeCAT piden a Pedro Sánchez sentarse a negociar, pero muestran su «escepticismo» sobre las intenciones del líder socialista

D. VALERA MADRID.

Los partidos independentistas catalanes mostraron ayer su apoyo a la moción de censura presentada por el PSOE contra el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. El respaldo de ERC y del PDeCAT a la iniciativa de Pedro Sánchez era indispensable para que el cambio en la Moncloa pueda producirse. Pero más allá de la aritmética parlamentaria, la clave estuvo en el tono más calmado y moderado de los discursos de los portavoces catalanes y su apelación a la necesidad de abrir una «nueva etapa de diálogo» para solucionar la crisis política. Una mesura en las formas que puede marcar una nueva relación entre la Generalitat y un futuro Gobierno socialista. Un guante que fue recogido por Sánchez, que insistió en repetidas ocasiones en su voluntad de «explorar» caminos constitucionales para encontrar «un proyecto común» de la sociedad catalana y española.

En este sentido, el portavoz del PDeCAT, Carles Campuzano, pidió al secretario general socialista iniciar una fase para «destensar» el clima político y social y acabar con la «polarización» que se vive en Cataluña. El representante del PDeCAT dejó claro que su apoyo a la moción tenía más que ver con la necesidad de «echar a Rajoy» que con la de apoyar al PSOE, algo que -reconoció- podría ser difícil de entender para sus bases. Asimismo, Campuzano afirmó que la moción es «la última oportunidad» para encontrar una salida a la crisis catalana y pidió a Sánchez «estar a la altura». Por último, el portavoz de la antigua Convergencia advirtió que la moción de censura demuestra que España «no se puede gobernar contra Cataluña» por la necesidad de contar con los votos de los partidos independentistas en los próximos meses.

Por su parte, desde ERC justificaron su apoyo a la moción de censura como una «reacción» a la corrupción del PP. Sin embargo, el portavoz republicano, Joan Tardà, defendió una relación bilateral entre España y Cataluña para resolver el problema y mostró la disposición de su partido a sentarse a negociar.

Eso sí, tanto ERC como el PDeCAT dejaron claro su «escepticismo» sobre la voluntad real de Sánchez para buscar una solución y le hicieron responsable de la «represión» y «vulneración» de derechos y libertades tras el artículo 155. «Sólo le pido una cosa. Que no nos tome el pelo», le espetó Tardà.

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