El independentismo espera la designación a dedo del sucesor de Puigdemont

Puigdemont posa tras un encuentro con periodistas en Berlín el pasado jueves. :: Hayoung Jeon / efe/
Puigdemont posa tras un encuentro con periodistas en Berlín el pasado jueves. :: Hayoung Jeon / efe

Junqueras presiona para la formación de un Gobierno mientras los presos de PDeCAT avalan la propuesta de plan D que haga el expresidente

CRISTIAN REINO

barcelona. La legislatura catalana afronta una semana clave para saber quién tomará el timón en el Palau de la Generalitat. Tres meses después de que Roger Torrent diera marcha atrás a la investidura de Carles Puigdemont y medio año después de que el expresidente huyera hacia Bruselas, las fuerzas independentistas están pendientes de la decisión del ahora prófugo en Berlín. Su dedo marcará quién será investido presidente de la Generalitat antes del 22 de mayo. La decisión puede tomarse en los próximos días.

Aunque el PDeCAT ha reclamado que la designación sea consensuada, el líder de JxCat actuará como lo han hecho sus antecesores: Jordi Pujol eligió a dedo a Artur Mas, y éste se decantó por Carles Puigdemont. Los exconsejeros Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn (todos ellos del PDeCAT) enmendaron ayer la plana a la portavoz de su partido y asumieron la decisión que tome el líder de JxCat. «Ante los días trascendentes que vienen, confiemos en Puigdemont con las propuestas que lleve a cabo», señalaron. La historia se repite y en manos del expresidente está la salida del bloqueo institucional, que tiene el beneplácito de los dirigentes presos del PDeCAT, a pesar de que Mas ha presionado para que el candidato sea Ferran Mascarell.

Sin embargo, Puigdemont quiere a un aspirante que asuma una presidencia interina y que le guarde la silla hasta cuando pueda intentar su reelección. La candidatura tiene que cumplir además el requisito de ser asumible por la dirección del PDeCAT y de la CUP, cuya abstención es necesaria para que la suma de JxCat y ERC permita una investidura en segunda vuelta. Puigdemont se siente fuerte, ha salido reforzado tras la decisión de la justicia alemana, que ha denegado por ahora su extradición por rebelión, y se defiende de las presiones de sus socios con la amenaza de elecciones.

El expresidente está convencido de que está vez sí las ganaría, por delante de Ciudadanos, por lo que se permite el lujo de jugar fuerte. Pero Esquerra y el PDeCAT no quieren ni oír hablar de comicios. Oriol Junqueras, que mañana cumplirá seis meses en prisión, urgió ayer a Puigdemont a que forme Gobierno. «La cuestión es qué ganamos no haciendo Govern», dijo en una entrevista por escrito en Catalunya Ràdio. Los dirigentes de JxCat en prisión (Forn, Sànchez, Turull y Rull) también pidieron la semana pasada al expresidente que forme Gobierno.

División independentista

Puigdemont y Junqueras encarnan las dos concepciones que hay en estos momentos en el independentismo. La tortilla ha dado la vuelta en seis meses. Entonces, fue Junqueras el que presionó a Puigdemont para que no convocara elecciones e hiciera la declaración unilateral de independencia. El presidente de Esquerra es ahora quien pide calma, dosis de realismo y replegar fuerzas. El expresidente, en cambio, apuesta por mantener el desafío, y de paso ajusta cuentas con sus socios republicanos, a los que no perdona que el 26-O, cuando iba a convocar las elecciones, le dejaran solo. La tentación de darles la puntilla electoral está en el fondo de la pugna.

El expresidente, en cualquier caso, va perdiendo apoyos entre sus fieles. JxCat son 34 diputados. En torno a una docena son del PDeCAT. Todos los demás son leales al dirigente nacionalista. Pero no todos son ya tan irreductibles como meses atrás. Fue significativo, por ejemplo, que Eduard Pujol, portavoz del grupo parlamentario, saliera el viernes pasado, un día después de que el Tribunal Constitucional y el Consejo de Garantías Estatutarias catalán cerraran el paso a una eventual investidura de Puigdemont, afirmando que JxCat «no forzará ninguna situación de desobediencia» y no pedirá al presidente de la Cámara que le proponga como candidato.

El jueves y el viernes de esta semana hay pleno en la Cámara catalana y en el orden del día figura el debate sobre la reforma de la ley de la Presidencia, que el Consejo de Garantías Estatutarias dictaminó que es contraria al Estatuto y a la Constitución. Ciudadanos anunció que presentará un recurso si no se retira del pleno ese punto. Si lo hace, Puigdemont tendrá el terreno despejado para designar a su sucesor.

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