La independencia preocupa más en el resto de España que en Cataluña

La aplicación del 155 y los procesos judiciales han rebajado, no obstante, la inquietud, que cae de segundo a cuarto problema nacional

RAMÓN GORRIARÁN

madrid. La secesión de Cataluña de España preocupa menos a los catalanes que a los españoles a pesar de que las consecuencias económicas y sociales serían de mayor magnitud para los residentes en el territorio escindido. El sondeo del CIS de noviembre recoge que la independencia es para el 24,6% de los ciudadanos de todo el país el mayor problema, mientras que esa preocupación solo alcanza al 14,6% de los catalanes.

La segregación es vista con más dramatismo fuera de Cataluña que dentro de ella, a tenor de las respuestas recogidas por el CIS. Hasta diez puntos separan la percepción del problema entre unos y otros. A los catalanes les preocupa casi tanto como la independencia en sí la falta de diálogo entre el Gobierno central y la Generalitat, el 12,2% dice que es el problema más importante para Cataluña. Una preocupación que ni figura en el catálogo de problemas de los españoles.

La aplicación del artículo 155 de la Constitución inquieta al 10,8% de los catalanes y la falta de autogobierno es considerada un problema para el 11%. Ambos asuntos tampoco se recogen en las respuestas espontáneas de los españoles sobre los temas que les intranquilizan. Unos datos que confirman que hay dos formas de percibir el mismo asunto a un lado y otro del Ebro.

Aunque también en esto hay diferencia en función de los colores políticos. Apenas el 2% de los independentistas considera a la secesión un asunto inquietante, opinión que se eleva al 44% entre los votantes de Ciudadanos, al 30% entre los del PSC, y al 38% entre los del PP. En el resto de España los más preocupados por la fractura son los seguidores del PP y Ciudadanos, el 37% de dice que es el mayor problema; entre los del PSOE desciende al 24% y al 12% entre los de Podemos.

La preocupación por la independencia de Cataluña desasosiega, de todas maneras, cada vez menos en España. En el barómetro de octubre era el segundo problema de los españoles y el 29% decía que era el mayor problema del país. Un mes después, la desazón ha caído casi cinco puntos. Un descenso que coincide con la aplicación del artículo 155 de la Constitución, a cuyo amparo fue destituido el Gobierno de Carles Puigdemont, disuelto el Parlament y convocadas elecciones para el 21 de diciembre.

Una medida adoptada por Mariano Rajoy que no ha hecho desaparecer la preocupación pero la ha mermado y que ha hecho que la tabla de preocupaciones volviera a ser la clásica de los últimos tiempos. El paro se mantiene incólume como el principal problema nacional, el 65% así lo dice; seguido de la corrupción, el 31,5%; los partidos y sus líderes, el 27%; y en cuarto lugar aparece la separación de Cataluña.

Identidad y Estado

La diferencia de pensamiento entre catalanes y españoles vuelve a aflorar ante el modelo de Estado. Mientras en España apenas el 9,7% apoya la posibilidad de que las comunidades alcancen la independencia, en Cataluña recibe un respaldo del 44%. La demanda de más autogobierno recibe el apoyo de casi el 30% entre los catalanes, pero se queda en 13,5% en el resto de España. Y al revés, el 17,3% de los españoles prefiere un Estado sin autonomías, opción que apoya el 6% de los catalanes; el 38% prefiere el Estado de las Autonomías actual, alternativa que en Cataluña solo tiene el aval del 12%.

También es muy diferente el sentimiento identitario. Mientras el 44% de los catalanes dice tener solo esa identidad, en el resto de España esa percepción solo la confiesa el 5,8%. En el otro extremo, el 3% de los habitantes de Cataluña se siente solo español, sentimiento que llega al 17% en el resto de los españoles. El sentimiento de identidad compartido lo tiene el 44% de los catalanes y el 52% en el global nacional.

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