Iglesias recupera el traje socialista para hacer frente al giro a la izquierda de Sánchez

Pablo Iglesias, José María González 'Kichi' y Juan Carlos Monedero saludan durante un acto del campus de verano. :: Román Ríos / efe

El líder de Podemos considera que el camino que pretende tomar el secretario general del PSOE le lleva a donde ya está él

ANDER AZPIROZ MADRID.

Pablo Iglesias ha recuperado este fin de semana durante el campus de verano de su partido en Cádiz un traje que ya se ha vestido en otras ocasiones. Desde la puesta de largo de Podemos en las elecciones europeas de 2014 el líder de la formación morada ha dado unos cuantos bandazos ideológicos. Y uno de ellos ha consistido en autoproclamarse único y verdadero representante del socialismo español.

El pasado viernes Iglesias puso nombres y apellidos a los que, según él, son los culpables de que los partidos socialdemócratas traicionasen primero a sus votantes y quedasen sometidos por la derecha después. Nombró a Felipe González Tony Blair o Gerhard Schröder como responsables de «haber matado a la socialdemocracia con planteamientos de tipo socioliberal». Frente a ellos, vino a decir Iglesias, Podemos salvaguarda las esencias del socialismo, ése que se atreve a decir «que se han hecho barbaridades en nombre de defender la democracia» o que ni durante la transición ni después «se ha producido cambio alguno en la configuración del poder económico del país».

En cada una de las campañas de las elecciones de los últimos dos años el secretario general de Podemos ya se designó a sí mismo y sin tapujos único referente político para el tradicional votante del PSOE. Su objetivo era claro, arrebatar el suficiente número de apoyos a su rival por la hegemonía de la izquierda para dar el 'sorpasso'. Entonces, calculaba Iglesias, la formación dirigida por Pedro Sánchez debería decidir entre darle la presidencia a él o a Mariano Rajoy. Para cortejar a las bases socialistas envió todo tipo de mensajes. Desde el «yo no me llamo Pablo Iglesias por casualidad» al «sé que los socialistas de corazón van a votar a los morados. Bienvenidos a casa, compañeros». Pero los números no salieron y pese a la alianza con IU, que a priori debería haber sumado un millón de votos a la candidatura de Podemos, Iglesias quedó por segunda vez el 26-J por detrás de Sánchez.

El objetivo ya no es robar más apoyos a los socialistas, sino mantener los ya ganados

Las puertas se le volvieron a abrir a Podemos con la defenestración del líder socialista y la abstención ordenada por la gestora del PSOE, pero el inesperado regreso de Sánchez tras su victoria en las primarias socialistas las han vuelto a cerrar de un portazo. Y es que ahora el secretario general del PSOE ha dado un giro a la izquierda que no solo le permite insuflar ánimo a su alicaída militancia, sino también quizá recuperar a parte de los antiguos votantes que se marcharon a Podemos ante lo que consideraron una moderación del antiguo partido socialista. Ahora es Sánchez el que corteja al electorado de Iglesias. Lo dejó bien claro en los días posteriores a su triunfo ante Susana Díaz. «Yo, en particular, me siento muy próximo a los votantes de Podemos», dijo.

Defender lo ganado

La dirección morada cree que al PSOE ya le robó todos los electores posibles. Si en el futuro se mantiene un trasvase, éste será mínimo, reconocen. Ya no se trata de robar apoyos al otro gran partido de la izquierda, sino de mantener los que ya se le han sustraído. Y este objetivo se hace aún más prioritario ante la ofensiva de Sánchez. De ahí el renovado interés de Iglesias por presentarse como referencia socialista.

Las fórmulas para defender lo ganado a lo largo de los últimos dos años son varias. La primera de ellas es mantener activo al electorado que ha confiado en Podemos. Y esto, se considera en los despachos de la formación emergente, se consigue con medidas como el 'Tramabús' o las puestas en escena en el Congreso.

En la Cámara baja, el objetivo que se ha perseguido a lo largo de los últimos meses es el de presentarse ante la izquierda como la única fuerza de oposición a Rajoy, pese a que el PSOE les supere en escaños. Y ahí es donde encaja una moción de censura condenada al fracaso desde el instante después de que se anunciara. Pero ahora, con el «no es no» de Sánchez de regreso, esta estrategia ha quedado desactivada. Iglesias está ahora a la defensiva frente a un PSOE confiado que, a falta del veredicto de las urnas, da por asegurada su hegemonía en la izquierda y empieza a pensar ya, incluso, en que plantar cara a Rajoy y al PP es ahora posible.

El líder del partido morado saluda el anunciado giro a la izquierda de Sánchez, aunque reclama hechos y no solo palabras. Y si se confirma lo prometido por el secretario general del PSOE, Iglesias ya ha avisado de que por el camino que tomará llegará a donde ya está Podemos. «Bienvenidos», le dijo desde Cádiz al nuevo partido socialista.

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