Iglesias cree a Errejón y le excluye del complot para arrebatarle el liderazgo de Podemos

Iglesias posa junto a Errejón y Espinar tras el pacto alcanzado entre ambos para presentar una lista unitaria en las primarias de la Comunidad de Madrid. :: Nicolás Rodríguez / efe/
Iglesias posa junto a Errejón y Espinar tras el pacto alcanzado entre ambos para presentar una lista unitaria en las primarias de la Comunidad de Madrid. :: Nicolás Rodríguez / efe

El secretario general apoya la candidatura de su exnúmero dos a la Comunidad de Madrid, pero evita referirse a la diputada Bescansa

ANDER AZPIROZ MADRID.

Pablo Iglesias tardó 24 en tomar la palabra después de que Carolina Bescansa desvelará por error un plan para arrebatarle la dirección de Podemos. El secretario general fue parco en una rueda de prensa convocada ayer con menos de una hora de antelación para «explicar el trabajo que ha realizado el secretario general en las últimas horas para cuidar Podemos». Iglesias señaló que cree a Íñigo Errejón cuando asegura que desconocía el complot para derribarle. «He escuchado a Íñigo y confío en él para ser el próximo presidente de la Comunidad de Madrid», dijo. Después, como si se tratase de sellar un armisticio, el líder podemista anunció un acuerdo entre 'errejonistas' y 'pablistas' para presentar una lista unitaria a las primarias de la Comunidad de Madrid. No realizó referencias directas a Bescansa, pero sí zanjó que «no hay ninguna ambición personal que pueda estar por encima de las razones por las que nació Podemos».

Para evitar las preguntas incómodas, Iglesias cedió la palabra a Errejón y al líder del partido en Madrid, Ramón Espinar, y se fue de la sala. Tanto el futuro candidato autonómico como el secretario general autonómico, enconados adversarios internos, esquivaron todas las cuestiones sobre la diputada, más allá de insistir en que no comparten su documento. Tampoco, siquiera, desgranaron los pormenores de su pacto ni avanzaron los nombres que acompañarán a Errejón en la lista autonómica. Solo reconocieron que la filtración del miércoles precipitó una negociación que, de todas maneras, debía cerrarse antes de la medianoche de hoy porque concluye el plazo de presentación de candidaturas para las primarias.

En el peor momento

El error de Bescansa a la hora de publicar el texto en el servicio de mensajería Telegram no pudo llegar en peor momento. El borrador para hacerse con el control de la formación en colaboración con Errejón salió a la luz mientras el ex secretario político negociaba con los 'pablistas' de Espinar la lista autonómica, en la que Bescansa estaba llamada a ir de número dos. Pero el supuesto descuido de la diputada hizo saltar todo por los aires.

Errejón se vio envuelto de forma involuntaria en una conjura que le ha puesto en el punto de mira de los oficialistas, pese a negar tajantemente que conociese el documento y lo tachara incluso de «delirante». Pero Iglesias creyó en su palabra a pesar de que la confianza que se profesaban el uno al otro en los primeros años de Podemos se quebró sin remedio durante la lucha fratricida de Vistalegre II.

Otra cosa es lo que suceda con Bescansa, quien de momento ya se ha visto obligada a renunciar a su puesto en las listas autonómicas. Los antecedentes no son favorables para la diputada. Iglesias ha sido implacable con quienes se han cruzado en su camino. El mismo Errejón fue despojado tras Vistalegre II de la portavocía en el Congreso y desterrado a una secretaría menor en la ejecutiva nacional. Solo Pablo Echenique ha logrado escapar a la ira del secretario general tras enfrentarse a él en los orígenes de Podemos.

La cofundadora perdió todo el poder que había ostentado en la formación tras declararse neutral en la guerra entre 'pablistas' y 'errejonistas'. A nivel interno quedó fuera de la nueva dirección y en el Congreso pasó de ser secretaria del grupo parlamentario a diputada rasa. Poco le queda a Iglesias por arrebatarle más allá de la expulsión de Podemos, si bien nadie ha querido hasta ahora pronunciarse sobre la posibilidad de un castigo ejemplar. Según apuntó ayer Errejón, será la dirección nacional la que decida, y allí los 'pablistas' son mayoría.

Seguir adelante

A la espera de lo que pase con Bescansa, los dirigentes de Podemos insistieron en que hay que mirar hacia delante. Para limar asperezas tras la filtración, Errejón se apresuró a oficializar a primera hora de este jueves su candidatura a la Comunidad de Madrid, tras días amenazando con no postularse si los oficialistas no cedían a sus exigencias. A la vez, anunció que integraría a en su candidatura a todas las corrientes del partido, incluido Espinar, al que Bescansa explícitamente exigía vetar en su propuesta de acuerdo.

En las próximas horas, el candidato deberá negociar contrarreloj para atraerse a los anticapitalistas. La corriente más radical de Podemos ha renunciado a plantar cara a Errejón en las primarias, pero también rechaza integrarse en sus listas. La portavoz anticapitalista en Madrid, Lorena Ruiz-Huerta, no ahorró ayer críticas hacia sus compañeros de partido, a los que responsabilizó de servir en bandeja la Comunidad de Madrid a la derecha con sus disputas internas.

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