Un humorista traslada a Cospedal que Puigdemont es un espía ruso

Se hace pasar por el ministro de Defensa de Letonia y asegura que el expresidente catalán trabaja para Moscú bajo el apodo 'Cipollino'

R. C.

madrid. «Fue una conversación muy rara». Cuando María Dolores de Cospedal levantó el teléfono, quien estaba al otro lado de la línea se identificó como su homólogo de Defensa letón. Decía contar con información sobre Carles Puigdemont. Que el expresidente de la Generalitat en realidad trabaja desde hace tiempo para la inteligencia de Moscú bajo el apodo 'Cipollino' y que el 50% de los turistas de Rusia que viajan a Cataluña pertenecen al servicio especial de ese país. «Ajá...». Entre la incredulidad y la curiosidad, la ministra quedó en trasladar todos los datos a Mariano Rajoy. Sólo después se conoció que se trataba de una broma de dos humoristas rusos.

La conversación con Alexéi Stoliarov y Vladímir Kuznetsov fue difundida por la agencia de noticias rusa Sputnik y está contenida en un vídeo colgado en YouTube, aunque Cospedal recuerda que «han quitado a la traductora». «Pedí hablar en inglés y no quisieron», explicó la ministra en la red social Twitter. «Como no confié, dejé hablar y no volví a llamar. Ahora sé que eran rusos», concluye la titular de Defensa.

Siempre según el audio y la traducción que circula por la web, los humoristas habrían pedido a la ministra que no cuestionara que el exdirigente catalán ejerce de agente de Rusia. «No tenemos ninguna duda ahora», trata de no ofender Cospedal, que se ofrece para un encuentro con el ministro de Defensa de Letonia. Además, su interlocutor asegura que está dispuesto a ayudar a España con un desplazamiento de su ejército a Barcelona.

Cospedal no habría sido la primera víctima de esta pareja. Los presidentes de Ucrania, Petró Poroshenko, y Turquía, Recep Tayyip Erdogan, o el cantante Elton John figuran en la lista. La suplantación, sin embargo, se produce en un momento polémico en el que el Gobierno ha denunciado que muchos de los mensajes publicados en las redes sociales sobre el conflicto catalán procedieron de «territorio ruso» y estaban orientados a desinformar.

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