Así fue la huida de Igor 'el Ruso'

Llevaba dos semanas oculto en el monte, disparó a las víctimas en una pierna y siguió en bici tras quedarse sin gasolina

M. BALÍN / AGENCIAS MADRID / TERUEL.

Norbert Feher, también conocido como Igor 'el ruso' o Igor Vaclavic, presunto autor material del asesinato de dos guardias civiles y un ganadero el pasado jueves en Teruel, llevaba dos semanas escondido en la Sierra de Arcos, en las comarcas turolenses del Bajo Martín y Andorra, alimentándose de lo poco que encontraba en las casas de campo y cometiendo pequeños robos, según creen los investigadores.

La reconstrucción de las ocho horas que duró la fuga del fugitivo más buscado en Italia por un doble asesinato -hoy comparecerá por videoconferencia en la Audiencia Nacional para responder a una orden de entrega- no se entiende sin el contexto del tiroteo del 5 de diciembre, en el que hirió gravemente con un arma corta a dos vecinos de Albalate del Arzobispo (Teruel) que le sorprendieron en el interior de la finca de uno de ellos.

Este exmilitar serbio de 36 años, experto en el manejo de armas de fuego y conocedor de tácticas guerrilleras, entró el jueves por la tarde en una finca del vecino de Andorra José Luis Iranzo, de 40 años. Esta explotación está ubicada en El Saso y allí fue donde este ganadero, padre de familia, detectó que alguien había forzado la cerradura y llamó a la comandancia de la Guardia Civil de Alcañiz, cabeza del partido judicial, para dar aviso.

Al lugar se acercaron los agentes del grupo contra los delitos del campo Víctor Romero, de 30 años, y Víctor Jesús Caballero, de 38, quienes formaban parte del dispositivo especial para esclarecer el tiroteo del día 5 en Albalate. Feher, agazapado en un punto de la finca, sorprendió a los tres y abrió fuego. De nada sirvió a los agentes ir protegidos con chalecos antibalas, pues el agresor les disparó a la ingle y el muslo, conocedor de que esa zona del cuerpo humano la tenían desprotegida y que resulta muy vulnerable al discurrir por ella una gran arteria sanguínea.

Tras robar las armas a los agentes, cogió la furgoneta 'pick up' del ganadero y salió a toda velocidad por caminos y carreteras pasadas las siete de la tarde. Después del ataque, los guardias malheridos pudieron alertar a la central de Alcañiz y se puso en marcha de inmediato la operación jaula con dos datos clave: el retrato robot de Feher y el vehículo Mitsubishi de Iranzo.

Mientras, compañeros de los agentes y los servicios médicos se acercaron a la finca para socorrer a las víctimas, pero las heridas eran de mortal necesidad.

«El padre de José Luis vio la 'pick up', se cruzó con la furgoneta cuando él mismo iba en su coche camino de la finca (a ocho kilómetros), y no se dijeron nada», explicaba, emocionado, un vecino de Andorra que había acudido al domicilio familiar, en la calle del Progreso, a dar el pésame a los Iranzo.

«Yo vi que la furgoneta iba más despacio de lo normal, como si el conductor dudara en la rotonda, y eso no es propio de José Luis, que siempre circula más rápido», señaló otro amigo de la familia, que, aunque se extrañó de la lentitud, no podía saber la causa de esa forma algo torpe de conducir.

«Avanzaba a empujones»

La primera noticia del malhechor llegó a las ocho de la tarde en el pueblo de Aguaviva, a 40 kilómetros al sureste del lugar del crimen. Varios vecinos confirmaron, según afirmó el alcalde Aitor Clemente, que vieron pasar por el pueblo la 'pick up' verde cargada con una bicicleta en dirección a Sorita (Castellón). Incluso uno de los testigos vio al conductor parado a las afueras del casco urbano hablando por un teléfono móvil. La bicicleta fue robada tras el triple asesinato.

A las 23:15 de la noche, una vecina de Cantavieja -a 60 kilómetros al sur de Aguaviva- vio la furgoneta conducida por Norbert Feher pasar por delante de su casa. Procedía del vecino pueblo de La Iglesuela del Cid. El vehículo «avanzaba a empujones», recordó la mujer, que vio cómo en una de sus sacudidas se detenía delante del cuartel de la Guardia Civil antes de seguir adelante y perderse en otra carretera comarcal en dirección a Mirambel.

La vecina tuvo la sensación de que el conductor vacilaba o de que la gasolina del depósito se agotaba y eso provocaba las intermitencias en la marcha. También le llamó la atención que la camioneta cargara con una bicicleta, aunque entonces no la relacionó con el triple asesinato ocurrido cuatro horas antes en la finca de Andorra.

Varios vecinos coincidieron en resaltar el rumbo desconcertante del vehículo. Partiendo de Andorra, llegó a la provincia de Castellón por Aguaviva y tras un corto recorrido por tierras castellonenses penetró de nuevo en Teruel para dirigirse a Mirambel por una carretera que vuelve a dirigirse a Castellón.

La larga huida se interrumpió poco después de haber dejado atrás Cantavieja. El coche se salió de la calzada de la vía A-226, a cuatro kilómetros de la capital del Maestrazgo, y quedó ladeado sobre la cuneta. El sospechoso trató incluso de continuar en bicicleta. Pero se derrumbó a 500 metros. Una pareja de guardias civiles del Grupo de Información de Castellón lo sorprendió a las 3.00 de la madrugada adormecido y con una pistola en la mano. Otras dos estaban en una mochila. Pero no opuso resistencia.

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