La hora de la equiparación salarial

El sacrificio por el despliegue en Cataluña ha acercado más que nunca el sueño de policías y guardias de cobrar como los mossos

MELCHOR SÁIZ-PARDO

Madrid. «Es ahora o nunca», repiten como un mantra en los sindicatos de la Policía y en las organizaciones profesionales de la Guardia Civil. El 'procés' catalán está teniendo una vertiente totalmente inesperada y positiva para las fuerzas de seguridad. Nunca antes, a pesar de que este es un tema que lleva más de 20 años en boca de los representantes de los agentes, el asunto de la equiparación de sueldos entre policías y guardias civiles con sus compañeros de la Ertzainza y, sobre todo, de los Mossos d'Esquadra, había logrado colarse con tanta fuerza en la agenda de los políticos.

La decena de organizaciones profesionales de ambos cuerpos han echado toda la carne en el asador con una estrategia quizás arriesgada: ni chistar ante las condiciones laborales o de alojamiento, en muchos casos draconianas, de los más de 12.000 policías y guardias civiles movilizados en la denominada 'operación Copérnico' en Cataluña. Nada de rebeliones en uno de los momentos más delicados para la democracia española a pesar del hacinamiento en los barcos, de la comida pésima, de los escraches en los hoteles, de dormir en camping, de hacer desplazamientos de más de dos horas para hacer los servicios, de estar fuera de casa 60 días o de quedarse sin permisos y vacaciones.

Tanto en la Guardia Civil como en la Policía, y no solo entre sus representantes, ha enraizado la idea que los «sacrificios» en Cataluña no pueden ser únicamente compensados con las dietas. Que el agravio comparativo con las policías autonómicas ya no es sostenible, máxime después de que el 1-O los Mossos dejaran tirados a sus «compañeros» de las fuerzas de seguridad del Estado, que terminaron haciendo el trabajo sucio (como ocurrió en la huelga de los vigilantes de seguridad de El Prat). Y todo ello, a pesar de cobrar, de base y haciendo una media, dos terceras partes que sus colegas de la policía catalana. En el conflicto de El Prat, los huelguistas consiguieron una mejora de 200 euros más al mes. Ahora, las fuerzas de seguridad aspiran a más.

Las tablas con los agravios circulan por todas las comisarías y las comandancias. Es difícil sacar medias porque los complementos y pluses son muy diferentes, pero valga como ejemplo la aproximación que más se repite. Sueldo base bruto de un agente con los complementos mensuales mínimos en cada cuerpo: un ertzaina llega a los 2.500 euros; un mosso, casi a los 2.300; un policía y un guardia civil, apenas pasan de los 1.700 euros.

Los Presupuestos

Las expectativas se han disparado. Tras lustros de incumplidas promesas electorales por parte del PP como del PSOE, Ciudadanos parece haber cogido la bandera y han prometido a los agentes que condicionarán el apoyo a los Presupuestos del próximo año a que el Gobierno se comprometa a la equiparación antes del final de la legislatura. Solo en 2018, explican fuentes parlamentarias, las cuentas contemplarían una partida extra de 500 millones de euros, que, en un reparto lineal, supondrían una mejora bruta anual de 3.059 euros a cada policía y guardia civil.

El problema no es el consenso en torno a esta medida. El escollo es la dificultad con la que se ha topado el Gobierno para sacar adelante los Presupuestos de 2018. La crisis catalana, la misma que ha dado pie a retomar la reivindicación salarial, también ha alejado a Mariano Rajoy de uno de sus socios coyunturales, el PNV, que al menos hasta pasado el 21-D no entrará en la negociación.

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