La Guardia Civil golpea a los CDR bajo las acusaciones de terrorismo y rebelión

La Guardia Civil traslada a la detenida en Viladecans, acusada de dirigir y coordinar los grupos de los CDR. :: Quique García/EFE/
La Guardia Civil traslada a la detenida en Viladecans, acusada de dirigir y coordinar los grupos de los CDR. :: Quique García/EFE

MELCHOR SÁIZ PARDO MADRID.

Terrorismo y rebelión. Las acusaciones de la Fiscalía de la Audiencia Nacional y la Guardia Civil no pueden ser más duras. El primer golpe del instituto armado a los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR), los grupos independentistas que desde hace días vienen protagonizando incidentes sobre todo en las carreteras y peajes de Cataluña, se saldó con la detención de una supuesta «dirigente» de los comités, la huida de otro presunto cabecilla y la incautación de diverso material, entre el que, según se apresuró a informar la Guardia Civil, habría documentos sobre un cuartel del cuerpo en la provincia de Barcelona.

El Ministerio del Interior y la Fiscalía dieron desde primera hora de la mañana de hoy la máxima relevancia a la denominada 'operación Cadera' en la que intervinieron varias decenas de agentes bajo la coordinación del juez de apoyo Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, Diego de Egea. El objetivo era, en palabras de los agentes operativos, «neutralizar» parte de la cúpula de los CDR que estuvo detrás de los episodios de sabotajes que se desataron en diversos puntos de Cataluña tras la detención de Carles Puigdemont en Alemania el 25 de marzo.

Los agentes llevaban sendos autos de detención contra «dos personas que habrían desarrollado actividades de dirección y coordinación en los actos de sabotaje llevados a cabo durante la Semana Santa de 2018 de forma coordinada por los denominados CDR concebidos para provocar un clima de agitación social», en palabras de la Fiscalía, que vino a equiparar estos grupos con las células de la antigua 'kale borroka'. Durante la última semana de marzo, la estación ferroviaria de Sants en Barcelona, la A-2, la N-340, la AP-7 y la Diagonal y la Meridiana, dos de las arterias más importantes de la capital catalana, fueron objeto de cortes y acciones reivindicativas de estos comités.

La única detenida fue Tamara C.G., de 34 años y candidata de una lista de Podemos en Viladecans (Barcelona), donde fue detenida. Fue llevada a los calabozos de la Guardia Civil en Tres Cantos (Madrid) antes de pasar en las próximas horas a disposición de la Audiencia Nacional. En su domicilio, explicó la Guardia Civil, se encontró documentación sobre el cuartel del instituto armado, aunque los responsables de la investigación no concretaron qué información exacta contiene ese documento. Además, en el domicilio de Viladecans los agentes se incautaron de diversa cartelería, una agenda, varios teléfonos móviles, un ordenador y una memoria externa.

Los funcionarios no pudieron detener al segundo sospechoso, un varón de Esplugues de Llobregat, que no se encontraba en su domicilio en el momento de la operación. Su casa fue registrada.

Según revelaron mandos del operativo, la prueba de cargo contra Tamara C.G. son varios audios que se difundieron por las redes WhatsApp y Telegram de forma masiva inmediatamente después de la captura de Puigdemont. En ellos, supuestamente la detenida llamaba a todo tipo de movilizaciones de protesta y sabotajes, muchos de los cuales no llegaron a llevarse a cabo.

«Sería brutal»

«Si pudiéramos parar el puerto sería brutal porque dejaríamos sin avituallamiento a Islas Baleares, cabrearíamos a los chinos...», afirma la detenida en uno de los mensajes, en el que insta también al bloqueo del puerto para frenar la producción y distribución de empresas como Seat y hacer daño al abastecimiento en toda la «península».

Supuestamente Tamara C.G también propone impedir la entrada en Mercabarna para así «joder a todo el mundo» y hacer «bullir la olla» para preparar una huelga general. Entre los planes que la presunta dirigente propuso también estaba «sabotear las conexiones ferroviarias y putear mercancías», así como cortar la fibra óptica.

La presunta cabecilla de los CDR rechaza la propuesta de tomar El Prat. «Muchos decían de tomar el aeropuerto, pero es muy jodido. Porque allí puede disparar la Guardia Civil», señala la activista.

La agenda de sabotajes que relata la detenida es muy extensa. «Mañana, dos cortes en Poniente. En Fraga, en la A-22 o la A-2. Después en la Nororiental cerrarán La Junquera, pero ellos van a su puta bola. Dos cortes en Pirineos y tres en tierras del Ebro. Y después comarcales...». «También en Barcelona varios CDR harán acciones un poco más 'heavys' repartidas por la ciudad y otras más festivas rollo ANC con los niños», explica la arrestada, quien insiste en que el objetivo es que «haya distracción policial, que tengamos a todos los Mossos y la Policía Nacional repartidos» para que «no puedan» hacer frente a tantas algaradas.

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