Golpe hispano-marroquí a una célula que pretendía atentar en España

El detenido en Vizcaya. :: efe./
El detenido en Vizcaya. :: efe.

Uno de los dos supuestos yihadistas arrestados en territorio nacional es un inmigrante trasplantado de riñón

M. SÁIZ-PARDO

madrid. Un golpe policial conjunto de los servicios antiterrorista de España y Marruecos se saldó ayer con la desarticulación de una supuesta célula yihadista dedicada particularmente a «incitar la comisión de atentados» en España. La operación de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional y de la Dirección General de Vigilancia del Territorio del Reino de Marruecos (DGST) se saldó con cinco detenidos, dos de ellos en España.

Los arrestados en España son un marroquí de 33 años capturado en la localidad vizcaína de Abadiño y un senegalés, de 21 años, residente habitual en Bilbao, pero que fue detenido en la localidad murciana de Lorca, donde se encontraba visitando a unos compatriotas.

La detención de los otros tres miembros de la célula se produjo en la localidad de Fnideq (la antigua Castillejos española). Todos de nacionalidad marroquí. Se trata de un vendedor de pescado de 28 años, de un pastelero de 25 años y de un tercer individuo de 28 años. La policía del país vecino se intervino de armas blancas, uniformes militares y equipos electrónicos.

El Ministerio del Interior español acusa a los cinco arrestados de «formar parte de una estructura virtual de reclutamiento y adoctrinamiento que buscaba incitar la comisión de atentados en España y otros países de Europa». Según el departamento que dirige Juan Ignacio Zoido, el grupo «instrumentalizaba sus perfiles en redes sociales para llevar a cabo las consignas recibidas por la matriz central de Daesh con el objetivo de divulgar el material propagandístico de esta organización terrorista como el medio más directo para captar, adoctrinar y reclutar a nuevos miembros». Además, distribuían material sobre el uso y manejo de armas blancas «con movimientos de ataque y ofensivos», contenidos «todos ellos dirigidos a la autocapacitación y a enseñar a otros técnicas de decapitación».

Los arrestados estaban conectados entre ellos a través de internet y los investigadores aseguran tener pruebas de que mantenían contactos también con miembros del Daesh en Siria.

Los servicios antiterroristas destacan particularmente la peligrosidad del detenido en el barrio de San Cristóbal de Lorca, ya que «mostraba elevados índices de radicalidad», al «haber manifestado su voluntad expresa de realizar ataques contra los ciudadanos».

El arrestado en Vizcaya, por su parte, vivía en un centro de acogida ligado a una parroquia de Durango. Este marroquí, además, había sido trasplantado recientemente de un riñón y se encontraba todavía convaleciente de la intervención quirúrgica.

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