El Gobierno retirará el 155 cuando tomen posesión los nuevos consejeros catalanes

Mariano Rajoy, ayer en Moncloa. :: óscar del pozo / AFP/
Mariano Rajoy, ayer en Moncloa. :: óscar del pozo / AFP

La exigencia de Rivera de prolongar la intervención hasta constatar que la Generalitat respeta la ley vulnera, a juicio del Ejecutivo, lo acordado

NURIA VEGA

Madrid. La intervención técnica y rápida que esperaba acometer el Gobierno en Cataluña se ha prolongado, finalmente, casi siete meses. Más de medio año de control «aséptico», defienden en la Moncloa, que culminará con la constitución del nuevo Ejecutivo de la Generalitat. No habrá «reinterpretación» alguna del acuerdo adoptado en el Senado el pasado 27 de octubre. Investido el presidente, y sólo una vez los nuevos consejeros tomen posesión del cargo, todas las medidas al amparo del artículo 155 de la Constitución dejarán de tener efecto de manera automática.

Fuentes de la Moncloa dan por sentado que «ni tan siquiera será necesario que el Gobierno adopte ninguna decisión». «El 155 decae solo -explican, pese a que también esta fase es inédita-, es un acto debido». Y todo apunta a que la retirada será tan «sigilosa» como el despliegue de la intervención.

Después de que Mariano Rajoy fulminara al presidente catalán y sus consejeros, tomara las riendas de la Generalitat, disolviera el Parlamento y convocase elecciones en Cataluña, Roberto Bermúdez de Castro se convirtió en el enviado especial del Ejecutivo a Barcelona. Ya en su primer balance en el Senado, el 4 de diciembre, el secretario de Estado para las Administraciones Territoriales garantizó que el 155 se estaba aplicando con prudencia, sin desembarcos masivos de los ministros o segundos espadas del Gobierno. Únicamente tres personas vigilaban la puesta en marcha de las medidas extraordinarias. «Yo sólo he pisado una dependencia de la Generalitat y entramos por el garaje para que nadie nos viera, para que nadie se pudiera sentir turbado -defendió-. No hemos pisado ningún callo».

Fuentes gubernamentales apuntan que también será él quien supervise ahora con «discreción», como mano derecha de Soraya Sáenz de Santamaría, la efectividad en el traspaso de poderes. No habrá fotos ni imágenes del intercambio de papeles. Las mismas voces entienden que, fundamentalmente, serán los cargos de los segundos niveles de cada departamento, los que se permanecieron tras el cese de los consejeros, los que informen a los nuevos responsables. Pero avanzan que los subsecretarios, los secretarios de Estado y, en última instancia, la vicepresidenta estarán dispuestos a informar de lo que sea necesario.

Factor de desgaste

A estas alturas, puede que el primer interesado en la retirada sea el propio Rajoy. Que la intervención se haya prolongado tanto, ha supuesto un factor más de desgaste para y un quebradero de cabeza. Ahora, cuándo poner fin al 155 es motivo de fricción con su socio de investidura, Albert Rivera, que reclama mantener la excepcionalidad hasta constatar que la Generalitat respeta la ley. «Quiere romper el acuerdo que alcanzamos», protestan en el Gobierno.

En los últimos meses, la gestión de la crisis catalana pareció poner en peligro el proyecto de Presupuestos de 2018. La investidura de Quim Torra facilitará al PNV el trámite de apoyar las cuentas en la votación final del 24 de mayo. Los nacionalistas habían condicionado su respaldo al levantamiento de la intervención de la autonomía. Aunque, en realidad, hace tiempo que se sentían con las manos libres para actuar según sus intereses dada la persistencia en el bloqueo por parte del independentismo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos