El Gobierno reprocha a Rivera su «deslealtad» en la respuesta a la crisis catalana

Rajoy afea a Ciudadanos no haber articulado una alternativa a Puigdemont y exige un presidente «normal» para Cataluña

NURIA VEGA

madrid. Ni el Gobierno ni Ciudadanos contemplan una ruptura de sus acuerdos que dé al traste con la legislatura. Pero la crisis catalana y su derivada electoral han tensado las relaciones entre Mariano Rajoy y Albert Rivera. La de ayer no fue la primera vez que el Ejecutivo o el PP deslizan que su socio de investidura se comporta de forma poco fiable, pero los reproches de la ministra de Defensa dejaron al descubierto el malestar creciente con los liberales. «Que en un tema tan importante como es Cataluña Ciudadanos trate de hacer política para desgastar al Gobierno, me parece de una deslealtad sin límites», censuró María Dolores de Cospedal.

Fue la resaca de la sesión de control de este miércoles en el Congreso, en la que Rivera preguntó a Rajoy si, como sospecha el juez del juzgado número 13 de Barcelona, parte del dinero del Fondo de Liquidez Autonómica pudo ser destinado a financiar el referéndum del 1 de octubre. Que el líder de Ciudadanos llegara a pedir dimisiones en el Gobierno en caso de demostrarse el desvío, terminó por irritar al presidente. «Tengo la conciencia muy tranquila, si alguien se cree que yo he pagado una factura para el referéndum, que además yo no pago las facturas, francamente pues es que no está muy bien», replicó ayer en el coloquio del Foro ABC-Deloitte.

El jefe del Ejecutivo, que 24 horas antes garantizó que «ni un solo euro» del FLA, diseñado para el pago a proveedores, había ido a parar a la consulta del 1 de octubre, precisó que al menos él no tiene ningún conocimiento de que así sea y calificó de «terrible» enzarzarse en esta polémica. «Que alguien me dé la factura que demuestra que eso ha tenido lugar -exigió-, en cuyo caso rectificaré y diré que, evidentemente, aquí ha habido un fraude».

La pugna política

Fuentes de Hacienda no descartan que la Generalitat haya podido aportar facturas falsas, pero lo que realmente ofende a Rajoy es que Rivera ponga en cuestión su destreza en Cataluña con el fin de sacar rédito. Fuentes del PP afean a Ciudadanos que «haga política con las cuestiones de Estado» y atribuyen la dureza del discurso liberal a un intento por arrastrar el éxito de Inés Arrimadas en las elecciones del 21 de diciembre al resto del territorio nacional.

El PP, que no ha conseguido frenar en las encuestas el trasvase de sus votos al partido de Rivera, se ha propuesto dar la vuelta a la victoria de Ciudadanos en Cataluña y acusar a Arrimadas de haber dejado todo el terreno de juego a los independentistas pese a ser la candidata de la lista más votada. No es que los populares desconozcan la distribución de escaños en el Parlamento de Cataluña, pero sí creen que al menos debería reivindicarse como ganadora e iniciar contactos con el resto de formaciones para tantear su investidura. «Comprendo que muchos no entiendan que no se presente una alternativa constitucionalista a la situación actual. La puede y la debe haber», apostilló Rajoy tras pedir un «presidente normal» para los catalanes.

Aun así, el jefe del Ejecutivo descartó tener «desencuentros» con Ciudadanos, partido al que necesita, aunque no en exclusiva, para salvar los Presupuestos. «Voy a trabajar para que haga honor a su palabra», deslizó Rajoy, que, inmerso en la crisis catalana y con dificultades para negociar en estas condiciones con el PNV, no puede dar por sentado que vaya a haber cuentas este año. Es más, por si ese escenario se confirmara, ayer defendió que la prórroga presupuestaria puede servir para sostener el crecimiento y no mostró inquietud por la estabilidad de la legislatura.

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