El Gobierno censura el apoyo a Puigdemont de una ministra alemana

Pese al malestar, Rajoy asegura que no tratará el tema con Angela Merkel porque se trata de «una cuestión de los tribunales»

N. VEGA / C. CUERDO

sevilla. El hecho de que por primera vez un miembro del Ejecutivo alemán se haya pronunciado sobre un asunto interno español no ha caído nada bien en el Gobierno. Mucho menos aún que el protagonista de las declaraciones considerase «absolutamente correcta» la liberación de Carles Puigdemont y que se le retirase el cargo de rebelión.

El ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, no se mordió la lengua en Sevilla a la hora de responder a la titular de Justicia alemana, que en una entrevista publicada el viernes se mostró absolutamente a favor de la liberación del expresidente catalán y retó además a Madrid a demostrar que realmente existe el delito de malversación del que se le acusa. El jefe de la diplomacia española consideró que las declaraciones de la ministra Katarina Barley fueron «un tanto desafortunadas» y consideró fuera de lugar que los poderes políticos comenten las resoluciones judiciales. «La euroorden -dijo Dastis- se estableció en la UE para abordar estas cuestiones entre jueces y separarlo de las opiniones políticas».

En todo caso, fuentes de la Moncloa descartan que esta discrepancia pueda originar un problema diplomático entre España y Alemania. De hecho, desde el Ejecutivo subrayaron que el portavoz del Ejecutivo alemán fue más comedido y no entró en valoraciones, resaltando que «la libertad es respetar la separación de poderes».

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ni tan siquiera se ha puesto en contacto con su homóloga alemana. «No he hablado con Angela Merkel ni tengo pensado hacerlo, porque es una cuestión de los tribunales», descartó en los pasillos del hotel de Sevilla en el que el PP celebra este fin de semana su convención nacional. Todo lo que cabe hacer por el momento, según el jefe del Ejecutivo, es «cumplir y acatar» las decisiones de la justicia. Rajoy recordó que, además, la Fiscalía alemana respalda los planteamientos del Ministerio Público español, que valora junto al Supremo «la posibilidad de recurrir al Tribunal Europeo» para que dirima sobre la resolución que deja en libertad a Puigdemont y que señala que la extradición no es posible por un delito de rebelión.

En este sentido, el ministro de Justicia Rafael Catalá se mostró ayer convencido de que la Fiscalía alemana podrá sostener «con pruebas suficientes» la tesis de la extradición gracias a la colaboración con el Ministerio Público. En cualquier caso, justificó ese posible recurso de la justicia española en que el Supremo ha realizado «una importante labor de investigación» y de instrucción durante meses, y que el auto del juez Llarena tiene «fundamentos sólidos jurídicos».

Algunos dirigentes del PP se mostraron menos comedidos que los miembros del Gobierno, algo que demuestra que las declaraciones de la ministra germana han escocido en Madrid.

Esteban González Pons ahondó en el sentido de la euroorden. «La UE se fundamenta en la confianza entre los estados, y si hay un estado de la UE en el que intentar dar un golpe de estado no es un delito, el problema no es de España, es de ese estado», dijo en la sesión plenaria entre aplausos de los participantes, ante los que zanjó que «si la UE sirve para que unos estados cuestionen a otros, y la euroorden no funciona, la UE pierde su función y la eliminación de fronteras no tiene sentido».

Sorpresa

Las palabras de la ministra Barley causaron sorpresa toda vez que la consigna en la Unión Europea y más aún en sus principales potencias ha sido la de considerar el conflicto catalán como un asunto interno. Si los mandatarios europeos se han referido al desafió secesionista, había sido hasta ahora solo para defender la unidad territorial y el marco constitucional de cada uno de los estados miembros. Este apoyo decidido al Gobierno español ha sido, precisamente, uno de los mayores vacíos en el relato que ha tratado de construir el secesionismo, que debió asumir durante el 'procés' que la declaración independencia colocaría a Cataluña de inmediato fuera de la Unión Europea.

Hasta ahora los únicos apoyos al independentismo habían llegado de partidos populistas o eurófobos. Pero en esta ocasión el respaldo ha venido de una dirigente del partido socialdemócrata alemán, socio de gobierno de los democristianos de Angela Merkel. Supone un aviso a tener en cuenta en Madrid y un espaldarazo a un soberanismo que en los últimos días ha hallado insospechados aliados en Alemania.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos