El Gobierno aplaza el debate de la reforma constitucional hasta después del 1-0

M. E. ALONSO

MADRID. Mariano Rajoy ha pospuesto el debate sobre la reforma de la Carta Magna, al menos, hasta después de la convocatoria independentista del próximo 1 de octubre. Según explicó ayer el presidente del Gobierno, la prioridad ahora mismo es «defender» la Constitución frente a quienes quieren «liquidarla». Solo después se podrá hablar de su actualización.

El jefe del Ejecutivo respondió así durante la sesión de control al Gobierno a la pregunta formulada por el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que coincidió con su diagnóstico sobre Cataluña, pero le emplazó a abandonar «el inmovilismo» a partir del 1-0. «El inmovilismo es muy relativo. Si no sabes a dónde vas, quédate donde estás», replicó Rajoy, aunque aceptó el envite.

En el punto álgido del desafío soberanista, el también líder del PP incidió en que todos los esfuerzos deben estar volcados en la defensa de la ley fundamental. «Hoy hay quien se quiere inventar una legalidad paralela a la existente, saltándose todos los trámites», remarcó Rajoy, en referencia a lo sucedido en el Parlamento catalán, que aprobó las leyes del referéndum y de transitoriedad para tratar de independizar Cataluña de España.

Con todo, y siempre superado el embate indepedentista, el presidente no cerró la puerta a abordar la actualización de la Constitución, que es uno de los acuerdos de gobierno a los que se comprometió el PP con Ciudadanos para superar la investidura, pero mostró una vez más sus reservas ante un debate que le despierta muchas dudas.

En el Ejecutivo admiten sus recelos sobre una modificación de la Carta Magna en plena crisis soberanista. Fuentes de Moncloa, apuntan a los riesgos que en estos momentos conlleva abrir ese melón, ya que podría ser aprovechado por los partidos nacionalistas para introducir sus reivindicaciones o por Podemos para la convocatoria de un referéndum sobre esa reforma.

Fotos

Vídeos