El Gobierno anima a Ciudadanos a pactar con Podemos la investidura de Arrimadas

Méndez de Vigo conversa ayer con los periodistas al término de la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros. :: ángel díaz / efe/
Méndez de Vigo conversa ayer con los periodistas al término de la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros. :: ángel díaz / efe

La Moncloa confía en que si la líder de la oposición en Cataluña da el paso el independentismo podría fracturarse

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

La Moncloa se sumó a las peticiones del PP y los confusos emplazamientos del PSOE para que Inés Arrimadas se presente al debate de investidura. El portavoz del Gobierno sugirió ayer a la líder de Ciudadanos en Cataluña que se ponga de acuerdo con Unidos Podemos ahora que han abierto una vía de comunicación entre ellos. Pero es una invitación envenenada porque solo busca el desgaste político de la formación naranja y de su candidata dado que la mayoría independentista derrotaría cualquier intento de Arrimadas, aunque sume a los ocho diputados de Catalunya en Comú Podem.

El Gobierno dice que con la división del secesionismo se ha abierto una ventana de oportunidad para que Arrimadas se convierta en la nueva presidenta de la Generalitat de Cataluña. Íñigo Méndez de Vigo consideró que así como Albert Rivera y Pablo Iglesias han encontrado puntos en común para promover una reforma de la ley electoral, pueden buscarlos también en Cataluña para ver «si pueden desbloquear la situación». El argumento gubernamental es que si Ciudadanos logra algún tipo de entendimiento con los comunes y Podemos estará en condiciones de plantear al presidente del Parlament, Roger Torrent, un candidato alternativo a Carles Puigdemont.

De contar con el apoyo de Catalunya en Comú Podem, negado una y otra vez por sus líderes, la líder catalana de Ciudadanos tendría 65 votos, 36 de su partido, 17 del PSC, ocho de los comunes y cuatro del PP. Pero el bloque secesionista tendría al menos 68 aunque no puedan votar Puigdemont ni Toni Comín, imposibilitados por el Constitucional para participar en la vida parlamentaria si no regresan a España. Con esa merma, Junts per Catalunya tiene 33 diputados, Esquerra, 31, y la CUP, cuatro.

El partido naranja afirma que su candidatura solo serviría para unir a las fuerzas secesionistas

La única fórmula para que Arrimadas llevara a buen puerto la investidura es que, por un lado el juez del Supremo Pablo Llarena cambie de posición y niegue la autorización para delegar el voto a Oriol Junqueras y Jordi Sànchez; y por otro es que se produzca al menos una baja en las fuerzas independentistas. En ese improbable supuesto empatarían a 65 y la líder de Ciudadanos alcanzaría la investidura por ser su partido el más votado y el que logró más escaños en las elecciones del 21 de diciembre.

Nervios y recelos

El Gobierno de Rajoy, además la no confesada intención de erosionar a Ciudadanos en la batalla sin cuartel que mantienen desde las elecciones catalanas, pretende azuzar el nerviosismo y los recelos en el frente independentista. Junts per Catalunya y Esquerra están condenados a entenderse, por muchas diferencias que tengan, si quiere mantener viva la llama del 'procés' aunque sea atenuada. El Gobierno, sin embargo, abriga la remota esperanza de una ruptura que se vería incentivada con la candidatura de Arrimadas.

La líder de Ciudadanos tiene un diagnóstico opuesto y está convencida de que si se presenta «uniría al independentismo y quién sabe si a Podemos». Insistió en que los números son tozudos y las posibilidades nulas. En la hipótesis de que la unidad secesionista se fracturase, apuntó el secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, dejarían de lado sus diferencias para «votar no a Arrimadas».

En medio de este debate, los socialistas volvieron a mostrar la falta de unidad de su discurso. El PSC ha dejado claro que no apoyará a la candidata de Ciudadanos en una investidura, pero su negativa no es secundada desde la dirección federal, cuyo portavoz, Óscar Puente, animó a Arrimadas a que lo intente «para mostrar por lo menos que hay una alternativa». Palabras que fueron corregidas de inmediato, no ya desde el PSC, sino desde la propia ejecutiva federal del PSOE. La secretaria de Igualdad, Carmen Calvo, señaló que el único candidato viable debe salir de la mayoría independentista. Una cosa, subrayó, es «la estrategia del PP» y otra diferente, «la aritmética parlamentaria».

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