El Gobierno afirma que se enfrentará con la ley a quienes buscan «liquidar» la Constitución

A. A. MADRID.

El Gobierno se resiste a mostrar sus cartas ante el desafió catalán. Mariano Rajoy mantuvo ayer en Hamburgo el hermetismo del Ejecutivo y esquivó responder hasta dónde está dispuesto a llegar para hacer frente a la convocatoria de la Generalitat de un referéndum el 1 de octubre.

Lo que sí que dejó claro Rajoy es que actuará siempre dentro de la más absoluta legalidad, un aspecto en el que de inmediato se diferenció del presidente de la Generalitat. «Haré exactamente lo contrario que el señor Puigdemont, que está liquidándose la Constitución española y la ley. Yo no haré nada, nada, fuera de la ley, exactamente lo contrario de lo que está haciendo el señor Puigdemont», afirmó.

Una de las herramientas legales con las que cuenta el Gobierno central es la aplicación del artículo 155 de la Constitución, mediante el cual, en la caso de que «una comunidad autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan», el Gobierno «podrá dar instrucciones» a todas las autoridades de dicha región. Rajoy no quiso adelantar acontecimientos «ni entrar o dejar de entrar en hipótesis». Eso sí, repitió que no permitirá la consulta del 1 de octubre porque es una iniciativa «absolutamente ilegal».

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