La CUP no garantiza aún el voto al candidato neoconvergente

C. REINO BARCELONA.

La CUP se resiste a perder el protagonismo que tuvo durante la pasada legislatura, en la que condicionó buena parte de las decisiones de calado. También la no investidura de Artur Mas. Los anticapitalistas, que se reunieron ayer con el nuevo presidente de la Cámara catalana en el marco de la ronda de contactos con los grupos parlamentarios que Roger Torrent inició para proponer un candidato a la presidencia de la Generalitat, anunciaron que en el consejo político del 27 de enero decidirán si apoyan o no la investidura de Carles Puigdemont.

La CUP solo apoyará la elección del expresidente si se compromete a «materializar la república», aunque «reconoce la legitimidad» de Puigdemont para ser «el primer candidato a la investidura». Hace dos años, en un controvertido consejo político que acabó con un empate a votos, los antisistema decidieron enviar a Mas a la «papelera de la historia». Aunque Junts per Catalunya y ERC cuentan con los cuatro escaños de los cuperos para lograr la mayoría absoluta, la historia podría volver a repetirse. En el fondo, subyace el malestar de los anticapitalistas con sus socios independentistas, a los que no ven con la intención de implementar la república. La CUP calificó de «autonomista» el discurso con el que Torrent se estrenó en la presidencia del Parlamento.

Además de las dudas de la CUP en la ronda inicial de contactos, Torrent no solo recabó la negativa del PSC, Catalunya en Comú y el PP a apoyar la elección de Puigdemont, sino que las tres formaciones expresaron además su negativa a respaldar a cualquier aspirante que surja de las filas de Junts per Catalunya. Torrent se reunirá hoy con Esquerra y los neoconvergentes, que le trasladarán su voluntad de que el expresidente sea el candidato a la reelección. También se verá con Ciudadanos.

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