La Fiscalía pide hasta 62 años de prisión a los ocho acusados por las agresiones de Alsasua

Les imputa cuatro delitos de lesiones terroristas y a otros dos procesados amenazas por el ataque a dos guardias civiles y sus parejas en octubre pasado

MATEO BALÍN

madrid. La Fiscalía de la Audiencia Nacional presentó ayer su escrito de acusación contra los ocho procesados por las agresiones a dos guardias civiles y sus parejas en un bar de Alsasua (Navarra), la madrugada del 15 de octubre pasado. El Ministerio Público imputó cuatro delitos de lesiones terroristas, penado cada uno de ellos con 12 años y medio de prisión, según la reforma del Código Penal de 2015 prevista para combatir el yihadismo, y otro de amenazas terroristas, castigado con la misma pena, a Ohian Arnanz, de 21 años. En total 62 años y medio de prisión, la máxima petición.

A otros seis procesados, Jokin Unamuno (23 años), Jon Ander Cob (20), Julen Goicoechea, (21), Adur Ramírez de Alda (22), Aratz Urrizola (22) e Iñaki Abad (31), les reclamó 50 años de prisión a cada uno por cuatro delitos de lesiones terroristas. Mientras que a Ainara Urquijo, de 22 años, le atribuyó un delito de amenazas terroristas, penado con 12 años y medio de prisión.

En su escrito provisional de calificación, el fiscal José Perals también solicitó a la Sala Penal penas subsidiarias a los siete primeros procesados, que van desde los dos años hasta los 30 años y medio de prisión, por los delitos de amenazas terroristas, desórdenes públicos terroristas (ocho años), atentado a agente de la autoridad (dos años) y cuatro delitos de lesiones (dos cada uno).

Pide una indemnización de 41.100 euros, 20 años de inhabilitación absoluta y cinco de libertad vigilada

Asimismo, reclamó a todos ellos 20 años de inhabilitación absoluta y cinco años más de libertad vigilada una vez que hayan cumplido la condena. Por la vía de la responsabilidad civil, los siete primeros procesados citados con anterioridad deberán indemnizar de forma conjunta y solidaria con 41.100 euros a los cuatro presuntos agredidos: el teniente y el sargento de la Guardia Civil y sus respectivas parejas por las lesiones y las secuelas.

El fiscal justifica su petición después de que la Sección Cuarta de la Sala Penal confirmara el procesamiento de los acusados, a quien la juez instructora Carmen Lamela atribuyó un delito de terrorismo en concurso ideal de lesiones, atentado y odio. En opinión de la sala, «no resulta descartable, sino todo lo contrario» que los acusados cometieran un delito de naturaleza terrorista, mucho más allá «de una simple agresión o una pelea de bar».

La sala respaldó la decisión de Lamela y precisó que no se puede obviar el contexto opresivo que existe en la localidad y el «grave rechazo» que produce en los atacantes la presencia de la Guardia Civil, «donde incluso existe un movimiento que preconiza su expulsión y su aislamiento social», la corriente 'Ospa Mugimendua' y la campaña 'Alde Hemendik', iniciativas cercanas al mundo proetarra que «pretenden condicionar la vida de los agentes y sus familias para crear una situación de temor y dificultad», obligándoles a cambiar de destino.

Madrugada en el bar Koxka

Según el relato realizado por la juez Lamela apoyado por la Fiscalía, el teniente y el sargento se encontraban de paisano y fuera de servicio tomando unas consumiciones en el bar Koxka, cuando, a las 3.15 de la madrugada, entró en el bar uno de los detenidos acompañado de una menor y se dirigió al segundo para decirle que no tenía derecho a estar allí. En este momento intervino el teniente, diciéndole que les dejara en paz, pese a lo cual insistió en su actitud. Entre tanto se fueron acercando entre 20 y 25 personas, que les rodearon y comenzaron a amenazarles e insultarles: «Esto os pasa por venir aquí», «tenéis lo que os merecéis», «iros de aquí», «hijos de puta», «cabrones», «perros» o «putos pikoletos» para a continuación «comenzar a golpearles».

Los agentes y sus parejas abandonaron el bar y ya en la calle se encontraron con otro grupo de 15 personas que junto con las anteriores continuaron insultándoles y golpeándoles hasta que llegaron los agentes de la policía foral. La agresión les provocó múltiples contusiones y uno de los dos agentes resultó herido en el labio y se fracturó un tobillo.

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