El fiscal general elige a Luzón en Anticorrupción para hacer olvidar a Moix

Alejandro Luzón, elegido por el fiscal general como nuevo jefe de la Fiscalía Anticorrupción. :: e. cobo /efe
Alejandro Luzón, elegido por el fiscal general como nuevo jefe de la Fiscalía Anticorrupción. :: e. cobo /efe

El Consejo Fiscal, por ocho votos a a tres, valora la experiencia del fiscal del 'caso Bankia' para dirigir el departamento

MATEO BALÍN MADRID.

El Consejo Fiscal, máximo órgano asesor de la Fiscalía General del Estado, eligió ayer a Alejandro Luzón como nuevo fiscal jefe de Anticorrupción entre los siete candidatos que se han presentado para sustituir a Manuel Moix, dimitido el pasado 1 de junio tras revelarse que posee el 25% de una sociedad familiar en Panamá regularizada ante Hacienda. Promotor de la Fiscalía especial desde su constitución en 1995 y actual teniente fiscal de la Secretaría Técnica, Luzón logró ocho votos frente a tres de Pedro Crespo, fiscal de sala jefe de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo.

A Luzón le han votado los seis fiscales de la Asociación de Fiscales, mayoritaria en la carrera, el teniente fiscal del Supremo Luis Navajas y el jefe de Inspección, Fausto Cartagena. Por su parte, Crespo, el candidato con mayor rango que se postulaba, obtuvo los votos de los vocales de la Unión Progresista de Fiscales, a la que pertenece.

La propuesta del Consejo Fiscal no es vinculante para el fiscal general José Manuel Maza, a quien compete proponer el nombre elegido al Gobierno. Sin embargo, dada la holgada mayoría de Alejandro Luzón llevará su nombramiento al Consejo de Ministros que se celebrará este viernes.

Maza ha elegido un jurista de consenso y respetado por su trayectoria para estabilizar su mandato

Respetado dentro y fuera de la Fiscalía Anticorrupción por su trayectoria, Luzón (Madrid, 1964) ha llevado la acusación pública en casos como Bankia, las 'tarjetas black' de Cajamadrid, Afinsa o, en su momento, Tabacalera o Luis Roldán. En su plan de actuación para el departamento ha prometido mejorar la organización de los servicios y la distribución del trabajo, pero antes de nada calmar las aguas revueltas que ha dejado el breve paso de Manuel Moix entre los fiscales de la casa.

Un respiro para Maza

La elección de Luzón por el Consejo Fiscal deja varias reflexiones. En primer lugar se trata de un fiscal con un perfil opuesto a Moix, el fallido nombre del fiscal general para ejercer un mayor control en el departamento que dirigió durante trece años con mano ancha Antonio Salinas, ya jubilado. Luzón es un hombre de la casa y Moix no. Por lo tanto, Maza ha preferido un fiscal de consenso para estabilizar su mandato y cambiar la preocupante situación anterior, que él mismo generó.

En segundo lugar, Luzón concita un amplio apoyo en el Consejo Fiscal, porque incluso en la votación que ganó Moix fue apoyado por dos de los tres vocales de la Unión Progresista de Fiscales, que respaldaron entonces su plan de trabajo para Anticorrupción y que ahora, pese a dar sus votos a Pedro Crespo, también han aplaudido su elección.

Finalmente, con la llegada de Luzón a Anticorrupción se pone punto y final, en teoría, a la crisis institucional que ha salpicado a un organismo, el Ministerio Público, que tiene ante sí numerosos desafíos para modernizarse y presentarse ante la opinión pública como un instrumento independiente, transparente y eficaz, alejado de la batalla política y preparado para asumir su gran reto: la asunción de la instrucción de los procedimientos penales. Para ello, el Gobierno y la oposición tienen que ponerse manos a la obra sin mayor dilación en el Congreso.

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