Fiel a su estilo, como en el pleno del Congreso

Rajoy, durante la declaración. :: afp/
Rajoy, durante la declaración. :: afp

Rajoy dio demasiadas explicaciones pero no seguir el guión le llevó a transmitir coherencia y «salir airoso» de la sesión

KOLDO DOMÍNGUEZ BILBAO.

No fue sólo el lenguaje oral. Mariano Rajoy moldeó en su declaración la imagen que quería transmitir. «Era una situación complicada pero, en líneas generales, ha logrado salir airoso», valora J. Pedro Marfil, consultor de comunicación política y profesor de la Universidad Camilo José Cela.

Prolegómenos Evitar fotos desfavorables

Antes de arrancar la sesión, los asesores de Rajoy ya se habían apuntado un tanto. Evitaron tanto la foto del 'paseíllo' como la del fondo de los acusados.Entrar directamente por el garaje y estar sentado a la altura del tribunal, «como si fuera un sitio de lo más normal», es, dice, lo que «todo asesor habría recomendado en términos de comunicación». Hasta el traje estaba cuidado. «Siempre viste de negro o azul marino. Así transmite seriedad, fiabilidad, seguridad y credibilidad».

Postura y gestos Tranquilo, de menos a más

Acodado sobre el estrado, a la derecha del tribunal, Rajoy transmitió «siempre tranquilidad» y sólo cuando se le cuestionó por los sms de Luis Bárcenas se recolocó en la silla. Según Marfil, el líder popular «evolucionó a lo largo de la sesión». «Al principio permaneció apoyado en los codos, con las manos entrelazadas. Y según avanzaba se fue soltando. Vio que todo iba bien, sin sorpresas, y se relajó. Encogió los hombros, acompañando sus frases con las manos, como cuando marcó los plazos temporales 'desde aquí hasta aquí', o reforzado sus respuestas de 'sí' o 'no' con los hombros y la cabeza».

Tono 'Efecto espejo' con el abogado

Marfil sostiene que Rajoy se comportó buena parte del tiempo como si estuviera en un pleno del Congreso, un escenario que él «controla y en el que está más cómodo». Empleó respuestas largas e incluso llegó a recurrir a su «socarronería» para dirigirse directamente a los abogados como si diera la réplica a un rival político. Empleó frases como «no parece un razonamiento muy brillante», «las cosas son como son y no como a uno le gustaría que fueran» o «estoy seguro de que usted lo entenderá». «Me cuesta mucho entender que el presidente del tribunal no le haya llamado al orden en más ocasiones», afirma.

Cuando el letrado Benítez de Lugo le comentó que había dado una «respuesta muy gallega», le contestó con gesto serio:«La respuesta tiene que ser gallega porque no puede ser riojana». «Pudo influir también el tono del letrado -explica el experto- era un intercambio narrativo entre dos personas y siempre se produce el 'efecto espejo' cuando comunicamos. Si uno sube el tono, el otro también».

Testimonio Demasiadas coletillas y explicaciones

Marfil está seguro de que Rajoy había preparado al detalle su intervención y que le habían aconsejado ser conciso. Pero se salió del guión. Recurrió a demasiadas coletillas -«eso es lógico», «eso es opinable», «ya se lo he dicho»- y excesivas explicaciones. «La norma en estas situaciones es, si te preguntan sí o no, responder sí o no», argumenta el experto. No es ni necesario ni aconsejable actuar como lo hizo el presidente del PP «porque puedes entrar en contradicciones y eso es peligroso». Aun así, el resultado no fue malo. «En nuestro trabajo siempre decimos que la clave de todo es que el orador esté cómodo. De lo contrario, no puede transmitir confianza y credibilidad». dice.

Conclusión Mejor de lo que se esperaba

Pese a que no siguió las reglas básicas en un testimonio judicial, Rajoy siguió «un patrón comunicativo coherente a él». Y eso fue clave para, en opinión de J. Pedro Marfil, «salir bien». ¿El balance final? «Depende de las expectativas -admite-. Yo esperaba un Rajoy más inseguro y parco en palabras. Pero ha estado cómodo, con respuestas fluidas, sin titubeos ni dudas. Bien».

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