Feijóo mide sus tiempos pero deja claro que no repetirá en Galicia

Núñez Feijóo, ayer, durante una rueda de prensa. :: Xoán Rey / efe/
Núñez Feijóo, ayer, durante una rueda de prensa. :: Xoán Rey / efe

El presidente de la Xunta, al que muchos en su partido ven como relevo de Rajoy, pide que le pregunten por su futuro «en dos años»

R. C. SANTIAGO.

El nombre de Alberto Núñez Feijóo vuelve a estar, dos años después, en boca de todos aquellos que dan por hecho que Mariano Rajoy no volverá a presentarse a unas elecciones generales, y el propio presidente de la Xunta de Galicia ha hecho poco por salir de la ecuación. El miércoles dejó caer, durante un viaje a Madrid, que no se plantea una cuarta legislatura y ayer, durante una rueda de prensa en Santiago, se limitó a despejar balones en un intento de postergar el debate. «En dos años y medio háganme esa pregunta y yo contestaré», dijo cuando se le interrogó por su futuro político.

No es la primera vez que el dirigente gallego, el único barón que gobierna con mayoría absoluta, anuncia su intención de retirarse de la política autonómica. Lo hizo también en la legislatura pasada, en la que se escribieron ríos de tinta sobre su salto al ámbito nacional, pero finalmente dio su brazo a torcer y se quedó en su tierra para evitar que el PP perdiera la Xunta a manos de una coalición del PSdG, En Marea, la confluencia de Podemos y el BNG. Ahora sostiene que no se ve dando marcha atrás de nuevo, aunque agotará su mandato.

Lo dice con mucho margen temporal, como para ir preparando el terreno de su sucesión, y cuando algunos en el PP han empezado a señalarle como posible tabla de salvación en pleno ascenso de Ciudadanos. En su comparecencia, tras la reunión semanal de su Gobierno, argumentó que su relevo al frente del partido en Galicia va a ser «más fácil» que el de Manuel Fraga, pero no dio pista alguna sobre si tiene alguna preferencia, más allá de advertir de que, sea quien sea, debería tener experiencia en la gestión, dado lo «complejo» del momento.

El tiempo para decidir si se marcha a la empresa privada o intenta sustituir a Rajoy corre a su favor porque las elecciones generales tocan antes que las gallegas (las nacionales en el primer semestre de 2020 y las del parlamento autonómico en el segundo), así que puede esperar a que el jefe del Ejecutivo deshoje la margarita y aclare si repetirá o no antes de hacer un movimiento. Porque lo que nadie contempla en el PP, por más temor que exista a un batacazo electoral vistas las elecciones del 21 de diciembre, es presionar para forzar su marcha.

Silencio interno

El pasado lunes, durante la reunión de la primera Junta Directiva Nacional del partido después de los comicios que le condenaron a la marginalidad en Cataluña, ningún dirigente pidió la palabra. El propio Núñez Feijóo, que al día siguiente viajó a Madrid para reunirse con varios ministros e inaugurar el espacio de Galicia en Fitur, la Feria Internacional de Turismo, ni siquiera acudió a la cita interna. Bien es cierto que el gallego es uno de los dirigentes autonómicos con más capacidad de marcar perfil propio dentro del PP y que el 22 de diciembre, cuando Rajoy reunió al Comité Ejecutivo para hacer un primer análisis de la situación, sí se desmarcó ante los periodistas del discurso oficial y advirtió de que hay que poner el foco en las propias carencias. «Cuando tenemos un mal resultado no le podemos echar la culpa a los demás», dijo.

En cualquier caso, Feijóo sabe que una cosa es enseñar la patita, como ha hecho en ocasiones, y otra muy distinta empezar a dar una batalla que puede acabar en frustración. No sería el primero que se da contra el muro del presidente del Gobierno. Por si acaso, insistió en que su preocupación ahora mismo es otra más inmediata. «El PP de Galicia se está preparando para las municipales, que son las que tocan [en la primavera de 2019] y después de las municiaples vendrán las generales y después las autonómicas; miren si tenemos cosas importantes por delante», trató de zanjar.

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