La facturación hotelera en Barcelona cayó un 14% y la ocupación un 7,5%

D. VALERA

madrid. La crisis de Cataluña se ha dejado notar con fuerza en la evolución del turismo, uno de los elementos más sensibles a la incertidumbre política. En concreto, la ocupación hotelera en Barcelona se redujo un 7,5% en octubre, es decir, en pleno desafío independentista. En ese mes la facturación también cayó entre un 13% y un 14%, según explicó ayer el presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat), Juan Molas, durante la presentación del informe sobre perspectivas del sector.

La mayor parte de los retrocesos afectaron a los hoteles de más alta categoría, que son las estancias escogidas mayoritariamente por los turistas estadounidenses y asiáticos. Los viajeros de estos mercados son los de mayor poder adquisitivo y precisamente se encuentran entre las nacionalidades que más han reducido sus viajes por el conflicto catalán. «Ahí es donde más se ha notado la disminución de clientela», señaló Molas.

Una de las variables turísticas que más se han resentido en la ciudad condal es el turismo de congresos, que en parte se ha trasladado a Madrid. En cualquier caso, el presidente de la patronal resaltó que Barcelona «tiene capacidad de aguante» y también recordó que la comparación con 2016 hay que tomarla con cautela porque el ejercicio anterior fue especialmente positivo en cuanto a la ocupación. En cualquier caso, Molas admitió que habrá que esperar hasta las Navidades para observar una recuperación.

Asimismo, el responsable de la patronal hotelera mantuvo que el impacto en el resto de Cataluña ha sido mínimo porque la crisis desatada a partir del referéndum del 1 de octubre se produjo antes de que comience la temporada de esquí -muy importante para regiones del Pirineo catalán- y tras haber finalizado la campaña de verano.

Fotos

Vídeos