El exdirector de Trabajo del 'caso ERE' se desdice de su confesión

CECILIA CUERDO SEVILLA.

Javier Guerrero, que fuera director general de Trabajo de la Junta de Andalucía y principal implicado en el 'caso de los ERE' fraudulentos, se acogió ayer a su derecho a no declarar en el inicio de los interrogatorios de la denominada pieza política, en la que se juzga a 22 ex altos cargos de la Junta de Andalucía. Quien acuñara la definición de «fondo de reptiles» y pusiera el foco en la discrecionalidad y opacidad de los fondos públicos para ayudas a empresas en crisis se negó a ratificar las declaraciones realizadas durante la investigación asegurando que las hizo bajo «presión policial y mediática».

El tribunal encargado de esclarecer la legalidad del sistema de ayudas sociolaborales puesto en marcha en la Junta de Andalucía, cifradas en 855 millones y en vigor durante más de una década, retomó ayer las sesiones tras un parón de tres semanas para resolver las cuestiones previas. Un receso que ha permitido retirar el delito por asociación ilícita que solicitaba la acusación popular que ejerce el PP y que podría haber supuesto prisión para el expresidente Manuel Chaves y otros cinco acusados que ahora se enfrentan solo a penas de inhabilitación. El encargado de abrir los interrogatorios ha sido la pieza angular de la trama, el responsable de la Dirección General de Trabajo desde donde se gestionaban los expedientes de ayuda.

Sin embargo, y como ya hiciera en sus últimas comparecencias en la instrucción, Guerrero se acogió a su derecho a no declarar salvo a las preguntas de su letrado. Eso no le libró de pasar la jornada oyendo sus anteriores declaraciones en sede judicial, que no quiso ratificar. De hecho, muchas de las cosas que se leyeron ni siquiera las habría dicho de la manera en que se recogían, aseguró. Unos testimonios en los que mantuvo que no había ninguna normativa que regulara estas ayudas, que todo lo que hizo se puso en conocimiento de sus superiores al frente de la Consejería de Empleo y que eso debía ser conocido por el Consejo de Gobierno andaluz o que el exconsejero José Antonio Viera tenía «especial interés» por beneficiar a empresas de la Sierra Norte de Sevilla, su área de influencia política natural.

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