La etarra que soñaba con dirigir la Ertzaintza

Soledad Iparragirre, 'Anboto', fue una de las pocas mujeres en acceder a la cúpula de la banda

ÓSCAR B. DE OTÁLORA BILBAO.

ETA eligió para leer su declaración final a una de las mujeres que mejor representa la derrota y el viaje a la nada que ya significan las siglas de la banda. Soledad Iparragirre, 'Anboto' o 'Marisol', es una terrorista que soñaba con ganar la guerra con el Estado, conseguir el poder en Euskadi y ser nombrada general de la Ertzaintza. Toda su fantasía terrorista ha terminado en la celda de París en la que hoy cumple condena.

Iparragirre nació en Escoriaza, Guipúzcoa, en 1961. Su vida ha estado marcada por los hombres con los que se relacionó. Su padre, Santiago Iparragirre, era un colaborador de la banda que escondía explosivos en la cuadra del caserío y tuvo que huir a Francia al ser descubierto. Uno de sus primeros novios, José Manuel Aristimuño, 'Pana', murió en el centro de Vitoria en 1981, en un enfrentamiento a tiros con la policía. Cruzó la frontera y regresó a la capital alavesa, esta vez, como componente del 'comando Araba'. Su compañero en ese momento era José Javier Arizkuren Ruiz, 'Kantauri'.

En esos años contaron con el apoyo de varios miembros de la Ertzaintza que eran colaboradores de ETA. Uno de ellos relató años más tarde la siguiente frase que escuchó a 'Anboto', a la que tenía escondida en su vivienda. «Tú tienes que estar tranquilo. Dentro de unos años, cuando ETA gane esta guerra y consigamos el poder en Lakua, 'Kantauri' y yo seremos altos mandos de la Ertzaintza. Y a tí te ascenderemos», calmaba 'Anboto' al agente angustiado por la posibilidad de ser detenido.

El 'comando Araba' fue desmantelado, los ertzainas que colaboraban con los terroristas fueron arrestados, encarcelados y expulsados del cuerpo. 'Anboto' volvió a esconderse en Francia.

Catorce asesinatos

La captura el 27 de marzo de 1992 en Bidart de los tres jefes de la banda -'Pakito', Txelis' y 'Fiti'- permitió a 'Anboto' ascender. Fue nombrada jefa de los 'comandos legales' -los no fichados por la policía- y se convirtió en uno de los mandos de la banda con mayor peso en la organización. En esas fechas inició una relación con Mikel Albizu Uriarte, 'Antza', el último jefe con cierto carisma en ETA.

La pareja fue detenida el 2 de octubre de 2004 en Salles de Bearn, Francia, en una villa en la que guardaban armas y dinero. Para entonces, Iparragirre era también la jefa de las finanzas de ETA. La banda era dirigida en ese momento como un asunto familiar. Incluso habían tenido un hijo que, según algunas fuentes, nació en la clandestinidad en Cuba. Ordenaban asesinatos y repartían armamento a los comandos mientras llevaban a su hijo a una escuela libertaria dirigida por dos anarquistas.

El delirio mesiánico que llevaba a 'Anboto' a vaticinar que ella sería jefa de la Ertzaintza no desapareció con los años. En los ordenadores de su pareja encontró un plan elaborado por 'Antza' para conseguir la independencia del País Vasco al que habían puesto incluso fechas y plazos. En una desconexión con la realidad absoluta, que el día de la disolución se revela como una absurdo mayúsculo, los jefes etarras aseguraban que la banda conseguiría en 2007 la amnistía de todos los presos, un año después de que Francia y España hubieran reconocido el derecho de autodeterminación.

Según su calendario de fantasía, en 2012 las fuerzas de seguridad y ETA se pedirían perdón mutuamente. La disolución sin ninguna contrapartida anunciada hoy, comparada con sus documentos y sus afirmaciones, ejemplifica como pocos elementos la locura criminal de ETA en su historia.

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