La estabilidad de la legislatura se somete a examen en mayo

Rajoy interviene en un acto del PP en Palma de Mallorca. :: Enrique Calvo / reuters/
Rajoy interviene en un acto del PP en Palma de Mallorca. :: Enrique Calvo / reuters

Gobierno y PP asumen que la duración del mandato depende del interés volátil de la oposición en sostener o dejar caer a Rajoy

NURIA VEGA MADRID.

Es la duodécima una legislatura atípica. Tan poca fortaleza puede exhibir el Gobierno como interés tiene la oposición en forzar la convocatoria temprana de elecciones. Y ese es el equilibrio que mantiene vivo un período de sesiones de escasa actividad legislativa y grandes dificultades políticas. Mayo será, en todo caso, un mes para testar la estabilidad del actual mandato de Mariano Rajoy, pendiente de que una investidura viable en Cataluña permita apuntalar los Presupuestos en el Congreso e insuflar algo de oxígeno al Ejecutivo.

A la espera de que se plasme esta semana en la votación de la Cámara baja, la decisión del PNV de no enmendar a la totalidad las cuentas de 2018 facilita que el proyecto de ley de Hacienda pueda comenzar a tramitarse a partir del jueves. Ese día el Gobierno se volverá a apoyar en sus socios del año pasado para tumbar los vetos de la oposición. Sin embargo, el futuro de los Presupuestos sigue condicionado por lo que ocurra en Cataluña. El 24 de mayo las cuentas concluirán su paso por el Congreso. Rajoy aspira a tener cerrados para entonces los respaldos de Ciudadanos, PNV, UPN, Foro Asturias, Coalición Canaria y Nueva Canarias. Los mismos 176 votos que salvaron el proyecto de 2017. Pero esta vez la dificultad del secesionismo para constituir el Gobierno de la Generalitat distorsiona las negociaciones.

El PNV de Andoni Ortuzar no ha querido cerrarse ninguna puerta. Al permitir que el Congreso estudie los Presupuestos se concede la oportunidad de poder apoyarlos en un mes y beneficiarse de las inversiones que contemplen para el País Vasco. Pero el requisito para abrir conversaciones con el Ejecutivo sigue siendo el mismo, que concluya la intervención en Cataluña, a sabiendas de que eso depende de que antes del 22 de mayo los independentistas invistan un presidente. «Todo pivota alrededor de ese elemento, sólo nos falta implorar a los secesionistas que nos dejen levantar el artículo 155», reconocen en la Moncloa. De normalizarse la situación de Cataluña, aun apurando los plazos hasta final de mes, en una misma semana podrían quedar despejadas las dos preocupaciones de Rajoy -la crisis catalana y las cuentas de 2018-, y el Gobierno tendría capacidad para aguantar un año más sin abrir las urnas. Incluso si después de verano los Presupuestos de 2019 se ven frustrados, cabría la prórroga de los diseñados para este ejercicio.

Los populares ven a Ciudadanos cada vez más cerca de pedir elecciones al Ejecutivo

Este es el escenario más halagüeño para el Ejecutivo en el corto plazo. Un marco en el que fuentes gubernamentales ven factible abordar también la reforma del modelo de financiación autonómica. Desde que los secesionistas culminaron su proceso en octubre, no ha habido reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera. Sin Cataluña, han argumentado siempre en Hacienda, no es viable acometer esta empresa. Pero ahora que el panorama podría comenzar a aclararse, Rajoy se ha comprometido a convocar un encuentro, al menos tentativo, también en el mes de mayo.

Pensamiento mágico

En cuestión de 30 días, el curso político podría quedar encarrilado y el presidente haber superado la fase aguda de la crisis generada por la incertidumbre. O no. Porque en Moncloa recuerdan que Cataluña sigue estando en el aire. Quienes profesan una suerte de fe en Rajoy, se muestran optimistas. Pero más allá del pensamiento mágico de una capacidad sobrehumana del líder del PP para salvar todos los obstáculos con el paso del tiempo, fuentes populares ponen los pies en el suelo: «Si a día de hoy no hay inestabilidad, es porque no hay alternativa».

Los cuatro principales partidos están interesados, de momento, en contar con algo más de tiempo para reforzar sus opciones electorales. Pero Ejecutivo y PP asumen que la voluntad de la oposición puede cambiar «de un día para otro». En el partido conservador ven a Ciudadanos cada vez más cerca de virar. Favorecidos por las encuestas, los liberales pueden sentir la tentación de distanciarse definitivamente del Gobierno, dejar de apoyar a partir del verano los futuros Presupuestos y reclamar elecciones.

De momento, ya han colocado al PP en la tesitura de tener que decidir sobre el Ejecutivo de la Comunidad de Madrid. Si Cristina Cifuentes sigue resistiéndose a apartarse, Rajoy se verá obligado a resolver si su prioridad es conservar o no el poder en un territorio muy importante para los populares. Y el plazo vuelve a situarse en mayo, porque la Asamblea regional tiene hasta el día 7 para fijar el debate de la moción de censura.

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