Esquerra supedita su apoyo a la investidura de Puigdemont a que vuelva

Puigdemont, en su comparecencia en Bruselas tras las elecciones del jueves. :: Yves Herman / reuters/
Puigdemont, en su comparecencia en Bruselas tras las elecciones del jueves. :: Yves Herman / reuters

Los republicanos esperan que el Supremo libere a su líder el 4 de enero para presentarse a la elección de presidente de la Generalitat

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

Esquerra Republicana no se va a prestar a enredos parlamentarios y sostiene que los únicos candidatos a la investidura son Carles Puigdemont, siempre que regrese a España, y Oriol Junqueras. Los republicanos confían en que la Sala de lo Penal del Supremo acepte el 4 de enero los argumentos de su líder y ordene su libertad provisional para optar a ser presidente de la Generalitat. No van a aceptar, en principio, un plan B y que Junts per Catalunya proponga un nombre alternativo al de Puigdemont.

El candidato independentista a la investidura ya fue causa de chispazos entre Esquerra y Junts per Catalunya durante la campaña, y después de las elecciones vuelve a serlo. Solo hay dos nombres sobre la mesa, Puigdemont y Junqueras, el primero, huido en Bélgica, y el segundo, encerrado en la prisión de Estremera. El expresidente de la Generalitat si regresa a España para la sesión de investidura, para la que se barajan las fechas de 6 y 8 de febrero, será detenido porque pesa sobre él una orden de captura por negarse a declarar en la Audiencia Nacional. El retorno es «una decisión política que se tendrá que tomar en los próximos días» porque hay que «valorar si puede hacer más dentro que fuera», aventuró Jaume Alonso-Cuevillas, abogado del expresident. Elsa Artadi, directora de la campaña de Puigdemont, tampoco arrojó más luz y afirmó el sábado que están abiertos «todos los escenarios».

Pero Esquerra solo contempla uno, que el líder de Junts per Catalunya regrese a España y, aunque sea arrestado por las fuerzas de seguridad, sea candidato a la investidura en el debate del Parlamento catalán. «Lo esperamos para que dirija la Generalitat con el vicepresidente (Oriol) Junqueras», escribió en Twitter el portavoz de Esquerra en el Congreso, Joan Tardá. Asistir a la investidura para defender el programa de gobierno es un requisito indispensable, de acuerdo a la Ley de la Presidencia de la Generalitat, pero la operación requeriría el permiso del juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena. Si Puigdemont opta por quedarse en Bruselas, los republicanos no están dispuestos a dar sus votos a un candidato alternativo de Junts per Catalunya.

Un planteamiento que en el entorno del expresidente consideran «un chantaje» porque de las elecciones surgió el mandato, según su análisis, de «restituir» las instituciones intervenidas por la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Así como los diputados de Junts per Catalunya respaldarán que Carme Forcadell sea reelegida presidenta del Parlament, Puigdemont debería contar con el apoyo de todos los independentistas para ser presidente de la Generalitat, argumentan miembros de la llamada 'lista del president'. Esquerra, por ahora, no asume este escenario.

Estrategia diferente

El partido republicano insiste en que el expresident debe regresar y si no es así el candidato de las fuerzas secesionistas debería ser el vicepresidente destituido, es decir Junqueras, encarcelado desde el 2 de noviembre por los presuntos delitos de sedición, rebelión y malversación de fondos. Esquerra republicana, a pesar de la oposición de la Fiscalía, tiene confianza en que la Sala de lo Penal de Supremo acuerde la excarcelación el próximo 4 de enero. A la vista acudirá el líder secesionista porque los tres magistrados, Miguel Colmenero, Enrique Monterde y Alberto Jorge Barreiro, prefieren curarse en salud para evitar ulteriores recursos por indefensión en las instancias judiciales europeas.

Junqueras sigue una línea estratégica diferente a la de sus compañeros de reclusión, el exconsejero Joaquim Forn y los exlíderes de la ANC y Omnium, Jordi Sánchez y Jordi Cruixart, que prefirieron solicitar una nueva comparecencia ante el juez Llarena y para la que están citados el 11 de enero. Los tres intentarán convencer al instructor de que no hay riesgo de reiteración delictiva si salen de prisión en lugar de recurrir la decisión del juez instructor ante la Sala de lo Penal.

Si el intento del exvicepresidente se frustra y el Supremo ordena el regreso a prisión, las negociaciones entre los independentistas entrarán en un nuevo tira y afloja de incierto desenlace.

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