PNV, Esquerra y PDeCAT reclaman al PSOE claridad en sus propuestas

C. R. / A. A.

Madrid. Todo apunta a que Pedro Sánchez necesitará del apoyo de PNV, Esquerra y PDeCAT para que su moción de censura prospere. No obstante, desde estas formaciones no se ha recibido aún ninguna llamada del líder socialista, algo que ha causado malestar en estas formaciones.

Los nacionalistas vascos reunieron ayer a su ejecutiva para discutir su posición, aunque no avanzaron aún cuál será. Lo que sí señaló su diputado Aitor Esteban es que existen aún muchas incógnitas sobre los planes de Sánchez. «No sabe cuándo quiere disolver, ni qué cosillas quiere arreglar ni con quién quiere arreglarlas, ni con qué mayorías cuenta, ni qué ideas tiene sobre Euskadi, ni qué solución tiene para la situación tan compleja que hay en Cataluña», señaló Esteban.

Por su parte, el independentismo catalán mostró en un primer momento su predisposición a votar a favor de la moción de Pedro Sánchez, pero a medida que se acerca el debate en el Congreso, las posiciones de ERC y el PDeCAT son más ambiguas. Se dejan querer, pero esconden las cartas. El PDeCAT, que tiene ocho diputados, no acaba de fiarse del secretario general del PSOE y sospecha que su iniciativa no es sincera, sino que es «un simple postureo» para ganar protagonismo y presencia mediática. Eso sí, los nacionalistas catalanes admiten que su primer compromiso electoral era echar a Mariano Rajoy.

Esquerra, con nueve diputados en el Congreso, recriminó ayer a Sánchez que aún no le haya llamado. «Parece que el PSOE quiere que votemos en contra», afirmó Joan Tardá. «Cuando se aclaren, ya nos llamarán», añadió. «Cortesía y educación», reclamó el portavoz de ERC. El viernes pasado, el propio Tardá dio por hecho el voto favorable de los republicanos. Y solo puso como condición que Sánchez corrigiera «algunas ofensas que han sido muy vergonzantes» hacia el presidente de la Generalitat.

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