Esquerra asume que el liderazgo del proceso le corresponde al expresident

Carles Puigdemont comparece ayer en Bruselas. :: Stephanie Lecocq / efe/
Carles Puigdemont comparece ayer en Bruselas. :: Stephanie Lecocq / efe

El expresidente de la Generalitat apuesta por reeditar un Gobierno con republicanos y apoyos puntuales de la CUP

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Esquerra Republicana insistió durante la campaña electoral que Carles Puigdemont no podría ser investido presidente de la Generalitat, porque daba por hecho que en cuanto ponga un pie en España será detenido. Los republicanos incluso instaron a Junts per Catalunya a que designara un candidato alternativo, como Oriol Junqueras hizo con Marta Rovira, en previsión de no poder salir de prisión.

Sin embargo, tras la victoria del independentismo por mayoría absoluta, en la que la marca ideada por Puigdemont quedó el jueves pasado como primera fuerza del soberanismo, los republicanos se pusieron ayer al servicio del expresidente de la Generalitat para que pueda liderar el futuro ejecutivo catalán que surja del Parlament. El cambio de posición se debe, al menos de puertas afuera, a que Esquerra considera que el resultado electoral es un mandato de la ciudadanía para restituir al «Gobierno catalán legítimo», cesado por el 155 y Mariano Rajoy.

«Puigdemont se ha propuesto como presidente y entendemos que tenemos que apoyar al Gobierno legítimo. Pondremos toda la energía, tenemos que trabajar incansablemente», afirmó ayer Marta Rovira, al término de la ejecutiva de Esquerra, que analizó el mejor resultado de la historia reciente de la formación en unas elecciones catalanas, aunque los republicanos se quedaron terceros y con la miel en los labios, pues partían como claros favoritos a la victoria.

ERC vuelve a asumir, al menos de entrada, una posición subsidiaria en el eje del independentismo y reclama a sus socios que se configure un gobierno lo ante posible para paralizar de inmediato el 155. El independentismo tiene «la obligación de entenderse» para «restablecer» el Gobierno destituido, con Carles Puigdemont a la cabeza, afirmó Marta Pascal, del PDeCAT.

Los dos socios apuestan por un ejecutivo secesionista que mantenga en vigor el proceso soberanista, aunque sin las «prisas» de la pasada legislatura, como precisó ayer Pascal, y con la república como objetivo y el referéndum como principal reivindicación, según puso también ayer sobre la mesa Puigdemont. La idea del expresidente catalán, según desgranó desde Bruselas, pasa por gobernar «con tranquilidad» con un bloque formado por Junts per Catalunya y Esquerra, que sumaron 66 diputados y solo necesitarían la abstención de la CUP para una investidura en segunda ronda.

Puigdemont, en cualquier caso, no aclaró ayer cuáles son sus planes respecto a su situación procesal. El dirigente nacionalista, que ayer recibió la visita de algunos de los responsables de la candidatura, no quiso concretar si regresará a Cataluña, pero aseguró que tiene que ser investido. «Tenemos el derecho a restituir el gobierno decapitado y liquidado por Rajoy», dijo. «Si se dan todas las garantías, añadió, debo ser investido y volver al Palau de la Generalitat con todos los consejeros».

Esa es su intención, pero cuando habla de garantías, se refiere a poder cruzar la frontera de la Jonquera o pasar el control de aduanas del aeropuerto del Prat sin ser detenido por la Guardia Civil, extremo que en estos momentos depende de una orden judicial. Todo puede pasar, incluso que haya un presidente de la Generalitat en el exilio, dirigiendo un gobierno en Cataluña.

Fórmula de Gobierno

De momento, en las incipientes conversaciones que han iniciado ambas formaciones, el único plan es que el candidato sea Puigdemont. Y no quieren contemplar aún qué pasaría si el exalcalde de Gerona no pudiera ser investido. Suenan nombres, como la directora de campaña, Elsa Artadi, pero aún es pronto.

Donde aún no hay consenso entre las partes es en si debe haber un gobierno de concentración con o sin la CUP. El PDeCAT rechaza el concurso de los anticapitalistas, ERC habla de ejecutivo fuerte y abre la puerta a los antisistema, mientras Puigdemont plantea un gabinete neoconvergente y republicano que llegue a acuerdos con la CUP y con todas las fuerzas que compartan que el artículo 155 de la Constitución debe ser desactivado.

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