Esquerra apoya la moción y el PDeCAT condiciona su voto a excluir a Ciudadanos

Junts per Catalunya cree que los catalanes no ganan nada cambiando al PP por el PSOE

CRISTIAN REINO

barcelona. Las fuerzas secesionistas catalanas, que suman 17 escaños en el Congreso, dieron ayer su aval, condicionado y con matices, a la moción que impulsa el líder del PSOE, Pedro Sánchez, para desbancar a Mariano Rajoy de la presidencia del Gobierno. Los más explícitos fueron los de ERC. Su portavoz en el Congreso, Joan Tardá, que representa a nueve diputados, afirmó que es «urgente» echar al PP de la Moncloa. Ya «hace meses» ERC ofreció al PSOE, «casi se lo reclamó», que presentara una moción de censura, según Tardá. «Fuimos los primeros en pedirlo», señaló.

Esquerra, que votó en contra en la investidura fallida de Sánchez en 2016 y apoyó la moción de censura que impulsó Pablo Iglesias, ya no pone de entrada las condiciones inasumibles del intento de investidura de hace dos años, en la que puso el referéndum como elemento clave de las negociaciones. En esta ocasión, en principio, Tardá evita poner líneas rojas, aunque sí cree necesaria una rectificación de Pedro Sánchez respecto a los calificativos que le ha lanzado al presidente de la Generalitat estos últimos días, como racista, xenófobo o supremacista. «Debe ser capaz de desdecirse de algunas ofensas que han sido muy vergonzosas», según Tardá. El PSC y el PSOE, considera, deben poner fin a la deriva de «locura» en la que a su juicio se han embarcado los socialistas en competencia con Ciudadanos por ver quien es más «españolista». Fuentes republicanas, no obstante, le conceden escasas posibilidades de éxito al dirigente socialista.

Mientras, el PDeCAT, que tiene ocho diputados en el Congreso y que también votó en contra de la investidura de Sánchez, dio a entender que es favorable a la moción impulsada por los socialistas, pero no verbalizó su apoyo de manera tan clara como sus socios republicanos. «Tenemos que hablar», afirmó Carles Campuzano, portavoz de los neoconvergentes en el Congreso, que coincide en que «por higiene democrática» Rajoy no puede seguir ni un minuto más en la Moncloa.

El diputado nacionalista recordó que existe una agenda catalana que sigue sobre la mesa y puso como condición para el apoyo nacionalista que se excluya a Ciudadanos del pacto. «Cs no forma parte de la solución» según Campuzano, que pidió al líder socialista que esta vez vaya «en serio».

JxCat, en cambio, se desmarcó de la moción, que según recordó Eduard Pujol, la impulsa un dirigente que es «cómplice del 155» y que «ha insultado» al presidente de la Generalitat. «¿Qué ganan los catalanes sustituyendo a un presidente corrupto por un cómplice del 155?». Pujol no respondió la pregunta, pero ya dejó caer que la posición en el independentismo no es unánime.

Está por ver cuál es el signo del voto de los secesionistas. Sobre todo los 8 votos del PDeCAT (que forma parte de JxCat), ya que Torra y Puigdemont, de entrada, no están por facilitar la tarea a Sánchez, pero tampoco a Rajoy. El presidente catalán ha mostrado estos últimos días su malestar por las descalificaciones del líder del PSOE. Ayer, le ofreció diálogo a través de una carta publicada en el diario Público. «¿Hasta cuándo vais a callar?», le recriminó.

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