El Ejecutivo no renuncia al artículo 155, pero garantiza proporcionalidad en Cataluña

El ministro portavoz y el titular de Fomento, ayer, en la Moncloa. :: Fernando Alvarado / efe
El ministro portavoz y el titular de Fomento, ayer, en la Moncloa. :: Fernando Alvarado / efe

Al Gobierno no le consta que la Generalitat disponga ya de urnas e insiste en que recurrirá la ley del referéndum

NURIA VEGA

madrid. El Ejecutivo de Mariano Rajoy no renunciará de antemano a ninguna de las herramientas legales y constitucionales que pone a su disposición el ordenamiento jurídico para impedir que el independentismo culmine su proceso con la secesión de Cataluña. Y eso significa que en la Moncloa no excluyen el artículo 155 de la Carta Magna del conjunto de recursos con los que cuenta el Estado. Con la precaución de no desvelar ninguna hoja de ruta, el portavoz Íñigo Méndez de Vigo enfatizó ayer que «el Gobierno tiene estudiados todos los escenarios y contempladas todas las vías de actuación previstas para defender la democracia».

La aclaración se produjo 24 horas después de que Rafael Hernando aventurara que por «razones de práctica temporal y jurídica» ese instrumento constitucional no parece el más adecuado para abordar el conflicto. «En estos momentos -precisó el portavoz parlamentario del PP en Europa Press- el artículo 155 no resolvería el problema».

La textualidad de ese apartado de la Carta Magna permite al Gobierno «adoptar las medidas necesarias para obligar» a una comunidad a respetar la Constitución y las leyes en caso de incumplimiento de las mismas o si actúa de forma que «atente gravemente al interés general de España». Previo requerimiento al presidente autonómico y, de no ser atendida la llamada de atención, con la aprobación de la mayoría absoluta del Senado, el Ejecutivo puede emprender las acciones oportunas para reorientar la situación. Incluida la intervención de la autonomía, aunque los constitucionalistas no concretaron.

La garantía de «firmeza y proporcionalidad» que ayer volvió a prometer Méndez de Vigo tras el Consejo de Ministros apunta a que, tal y como señalaba Hernando, a día de hoy aplicar esta herramienta podría no ajustarse al conflicto que se plantea. Pero el Gobierno, de manera calculada, evita desvelar sus cartas. También el PP, que, como sostuvo el vicesecretario Pablo Casado, aconseja no anticiparse ni caer en ninguna «sobreactuación».

Una 'secesión sin'

En todo caso, y pese a que la Mesa del Parlamento de Cataluña optó ayer por retrasar la admisión a trámite de la llamada ley del referéndum, el Gobierno asegura estar «tranquilo», insiste en no habrá consulta el 1 de octubre y reitera que, cuando se le dé salida a la norma, el Ejecutivo «la impugnará ante el Tribunal Constitucional». Por ahora, en la Moncloa aseguran no tener constancia de que la Generalitat cuente con urnas y censo para celebrar la votación, pese al anuncio de las CUP. «Es una 'secesión sin'. Sin convocatoria, sin censo, sin funcionarios, sin papeletas, sin presupuesto, sin apoyo internacional y ahora también sin calendario», ironizó Méndez de Vigo.

Censura, además, el portavoz la «contradicción» de considerar que el texto es «complejo», como justificó la presidenta de la Cámara catalana, Carme Forcadell, y pretender sin embargo que en las próximas semanas sea aprobado por la vía exprés.

Lo que sí ha fijado ya la Generalitat es la fecha del hipotético referéndum, el 1 de octubre. De ahí que Méndez de Vigo instara este miércoles al PSOE a mantener la unidad política sobre este asunto. Tiene la impresión de que alguna de las declaraciones de los socialistas este verano pueden deberse a «un golpe de calor» y niega que el Ejecutivo haya caído en el «inmovilismo».

Más

Fotos

Vídeos