La economía perderá hasta 27.000 millones en dos años si el conflicto se enquista

El crecimiento del PIB se dejaría un 60% de lo estimado hasta el 2019 y Cataluña entraría en «recesión», según el Banco de España

JOSÉ M. CAMARERO

madrid. Por primera vez desde que el proceso independentista se tensionó con el referéndum del 1 de octubre, el Banco de España ha puesto cifras económicas al impacto que la crisis catalana puede tener sobre el conjunto del país. Y lo ha hecho para lanzar una advertencia muy seria sobre los efectos que tendrá un enquistamiento del problema: la institución estima que España podría perder hasta 27.000 millones de euros del crecimiento previsto para los dos próximos años, según expone su último Informe de Estabilidad Financiera.

El organismo que dirige Luis María Linde ya advirtió a finales de septiembre de que las tensiones políticas podrían afectar al crecimiento y la estabilidad financiera, pero sin aclarar hasta qué punto podrían hacerlo. Ahora concreta que el Producto Interior Bruto (PIB) se reducirá entre 0,3 y 2,5 puntos entre 2017 y 2019 con respecto al alza estimada en ese periodo. El peor de esos escenarios posibles se produciría en un contexto de «tensionamiento más severo y prolongado», esto es, si el conflicto no se resuelve a corto o medio plazo. Si así sucede, la recuperación se dejaría un 60% de lo estimado para los dos próximos años, según los cálculos del Banco de España.

Hasta ahora, el supervisor calculaba que el PIB subiría un 3,1% este año, y que lo hará un 2,5% en 2018 y un 2,2% en 2019. Entre ambos ejercicios, un 4,7%. En el contexto más adverso planteado por sus expertos, el crecimiento sería de un 1,5% para el próximo año, un punto menos de lo esperado inicialmente, y hasta 2,5 puntos menos para dentro de dos años de forma acumulada.

Aunque en todo momento el informe aclara que hay que tomarse estas advertencias «con cautela» , la institución sostiene que un agravamiento de la crisis catalana influirá en las decisiones de compra de los ciudadanos, en las inversiones y en las posibilidades de contratación de las empresas. El Banco de España entiende que en el caso de las familias, la pérdida de confianza en el futuro puede provocar «una reducción de su consumo», lo que les llevaría a «posponer la adquisición de bienes de consumo duradero y compra de vivienda». De hecho, los responsables de la banca ya han alertado de que la economía catalana ha sufrido «un parón», como indicó el consejero delegado del Sabadell, Jaime Guardiola, en cuanto a la contratación de préstamos; o en el caso de la compra de coches, cuyo crecimiento ha sido del 4,6% en octubre en Cataluña, frente al 13,7% del resto de España. En la primera quincena de octubre, los concesionarios ya se percataron de una caída de hasta el 30% en las peticiones de compra de automóviles. El ministro de Economía, Luis de Guindos, anticipó que esta deriva «no sale gratis desde el punto de vista económico».

Las alertas del banco central contrastan con las que había anticipado la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), cuyos cálculos estimaban que el impacto en el crecimiento económico podría alcanzar los 14.000 millones.

Aunque los efectos de estas previsiones impactarían sobre el conjunto de la economía española, lo peor de todo le tocaría a la economía catalana sobre la que el Banco de España estima que puede entrar en «recesión» durante «buena parte» de los dos próximos años. Ya no se trataría de una ralentización del PIB, sino de una contracción de la riqueza, como ocurrió en todo el país en 2009, 2011, 2012 y 2013.

El único atisbo de esperanza para que esta situación cambie de rumbo lo encuentra el organismo en la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Tras ese hecho, constata «una cierta moderación en el grado de tensionamiento», pero con los últimos acontecimientos judiciales y las protestas asociadas, la evolución económica sigue en el aire.

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