«Soy un director de orquesta, no un mando militar»

El plan del aspirante Pedro Crespo introduce numerosos cambios en el funcionamiento de Anticorrupción

M. BALÍN MADRID.

«Mi propósito es ejercer una jefatura sobre la base de convencer y no de mandar o, en términos unamunianos, vencer. (...) Mi visión es más próxima a la de un director de orquesta que a la de un mando militar». Así se presenta ante el Consejo Fiscal Pedro Crespo, candidato a la jefatura de Anticorrupción. El plan de actuación del fiscal jefe del Supremo es otro de los que más elogios ha despertado entre los vocales consultados. Hace hincapié en la necesidad de mejorar la organización y funcionamiento del departamento, acabar con la situación de interinidad de algunos fiscales, la creación de áreas de responsabilidad de especialización o aprobar nuevos criterios de reparto de asuntos por parte de la junta de fiscales de Anticorrupción (24 más 19 delegados provinciales).

Crespo quiere que los asuntos investigados o judicializados fuera de Madrid queden atribuidos a los fiscales delegados y, sobre la actuación de la Fiscalía, promete no caer en la mera intuición de indicios penales o en el «seguidismo acrítico» de una hipótesis policial. En suma, que el equilibrio entre el exceso -investigación prospectiva- y el defecto -rechazo precipitado de los indicios o la judicialización prematura de asuntos- constituye «una responsabilidad compartida por el responsable directo de la investigación y el fiscal jefe».

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