La dirección del PP toma las riendas para conservar el Gobierno en Madrid

Cospedal presidió ayer el comité de dirección del PP ante la ausencia de Rajoy, de viaje en Argentina. :: tarek  mohamed / efe/
Cospedal presidió ayer el comité de dirección del PP ante la ausencia de Rajoy, de viaje en Argentina. :: tarek mohamed / efe

Los populares intentan negociar sin éxito con Ciudadanos una prórroga para Cifuentes pero el partido marca distancias con la presidenta

NURIA VEGA

madrid. Cuando ya se atisba que lo que está en juego es el Gobierno de la Comunidad de Madrid, es hora de intervenir. La dirección nacional del PP asumió ayer la gestión de la crisis abierta por el máster de Cristina Cifuentes después de que Ciudadanos exigiera la renuncia de la presidenta. De momento, la cúpula del partido ha intentado negociar, sin éxito, con el partido de Albert Rivera una prórroga para la dirigente madrileña. Llegar a un acuerdo sobre la comisión de investigación que pedían los liberales en la Asamblea que frene la petición de dimisión inmediata. Pero si los esfuerzos fracasan definitivamente todo apunta a que el final de la líder regional está escrito.

«No estamos en ese escenario todavía», intentó echar el freno Fernando Martínez-Maillo. El coordinador general del PP es el encargado de atraer a Ciudadanos hacia un acuerdo que hasta ayer por la mañana era posible. Los liberales concedieron el sábado 48 horas para que la formación conservadora aceptara la comisión de investigación para indagar si la presidenta de la Comunidad de Madrid obtuvo el título del máster en Derecho Público del Estado Autonómico de manera irregular. Pero el intento del equipo de Cifuentes de pedir explicaciones al PSOE en ese órgano parlamentario por la filtración del escándalo, precipitó la exigencia de dimisión. Un traspié de los populares madrileños tal vez irreversible.

Martínez-Maillo y el secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, mantuvieron ayer un primer contacto infructuoso. Los liberales rechazan dar «marcha atrás» y volver a pactar el contenido de la comisión de investigación. La dirección del PP está dispuesta a retirar del listado de comparecientes al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez; a su portavoz en la Asamblea, Ángel Gabilondo, y al periodista que señaló en 'El Mundo' que la fuente que hace estallar el caso es un profesor de la Universidad Rey Juan Carlos con carné de militante socialista. Pero esa oportunidad parece haber pasado. Los liberales quieren que Cifuentes abandone.

Es la moción de censura que han registrado los socialistas la que confiere fuerza a Ciudadanos en la negociación. Porque si el PP no nombra un sustituto para la presidenta madrileña, los liberales ya han sugerido que podrían dejar que prospere la propuesta del PSOE y descabalgar a los conservadores del poder. Aunque votar con las fuerzas de la izquierda, incluido Podemos, no sea el escenario que más interesa a la formación de centro derecha.

Las armas con las que cuentan los populares, sin embargo, son más limitadas. Perder el Ejecutivo de la Comunidad de Madrid no parece una opción. Fuentes del PP recuerdan que son un «partido de gobierno». Y eso fue lo que primó en Murcia el 4 de abril del año pasado, cuando el presidente popular de la región se vio obligado a dimitir, aunque el hecho diferencial es que Pedro Antonio Sánchez estaba siendo investigado por la justicia.

«Insostenible»

Algunos cargos del PP, los menos, creen que el partido podría también tener en cuenta que sólo queda un año para las elecciones autonómicas. Pero acceder ahora a perder el poder es demasiado arriesgado. Sobre todo, porque la Comunidad de Madrid es uno de los bastiones populares que a duras penas han logrado mantener.

Además, las dudas sobre la versión de los hechos que Cifuentes ha dado a la dirección se han instalado en el PP. Fueron varios los cargos que hoy tomaron distancia. El consejero de Educación de Castilla y León, Fernando Rey, aseguró tener la impresión de que la posición política de la presidenta es «cada día más insostenible». Preguntado por si son convincentes sus explicaciones, el líder del PP en el País Vasco, Alfonso Alonso, se mostró cauto: «Tengo que estar convencido». Y la vicesecretaria de Estudios y Programas del partido, Andrea Levy, anticipó que sería «decepcionante» si no se hubiese dicho la verdad.

También Martínez-Maillo matizó al PP de Madrid desde la sede nacional. Aceptó que el origen de la filtración es un «hecho que se tiene que tener en cuenta». Pero apostilló que también hay que «saber toda la verdad» de lo ocurrido.

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