La dirección nacional toma las riendas del partido tras el shock de Cifuentes

Rajoy y Martínez Maillo conversan en el Congreso el pasado jueves. :: Javier Lizón / efe/
Rajoy y Martínez Maillo conversan en el Congreso el pasado jueves. :: Javier Lizón / efe

Busca dirigentes que respondan ante Rajoy y no solivianten a los sectores que coexisten en la formación madrileña

NURIA VEGA

madrid. No será sencilla la tarea de edificar sobre ruinas. Mariano Rajoy ha encomendado a su coordinador general, Fernando Martínez-Maillo, ordenar la transición de un maltrecho PP madrileño. El «barrizal» en el que, según fuentes del partido, se ha convertido la formación, descabezada y dañada por años de tensiones internas y escándalos de corrupción, obliga a la dirección nacional a emplearse a fondo y «desembarcar» en Madrid para sostener la organización en pie a un año de las autonómicas.

El diagnóstico, aseguran diversas fuentes, es «desalentador» y recuerda al desierto que los populares han atravesado en la Comunidad Valenciana. Las últimas presidentas del PP madrileño, en su momento tan «carismáticas» para el electorado conservador como Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, han acabado dimitiendo. En el partido conviven dos almas con rencillas históricas que dificultan el resurgir: el 'aguirrismo' y el 'cifuentismo'. Pero también quedan dirigentes de la órbita del expresidente Ignacio González.

En estas circunstancias, la prioridad del PP nacional es tomar las riendas sin soliviantar a ninguno de los sectores, «respetando todas las sensibilidades» y situando en puestos clave a perfiles que, fundamentalmente, «respondan ante Mariano Rajoy». Tanto Juan Carlos Vera, que ya dirigió la gestora creada tras la renuncia de Aguirre, como el vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, tendrán un papel relevante en la nueva fase. Ambos estarán en los actos del Dos de Mayo, Día de la Comunidad de Madrid, en representación de la dirección.

De momento, fuentes populares, y aunque la decisión no está adoptada, apostaban hasta ayer por repetir el formato de la gestora y descartaban la convocatoria de un congreso de renovación. De esta manera, la cúpula del PP en la calle Génova se asegura el control de la formación regional cuando quedan sólo unos meses para elaborar las listas de los comicios autonómicos.

Si Casado debe estar o no en la dirección de ese órgano, se verá. Su nombre suena en las quinielas del PP para todo. Fue candidato potencial a la alcaldía de Madrid y, ahora, recuerdan, «quedan muchas vacantes por cubrir». Lo que es evidente es que se volcará en el territorio en un año crucial. También el resto de vicesecretarios incrementará su presencia. Fuentes populares explican que necesitan caras reconocibles para una militancia en la que ha prendido el desafecto.

En el PP temen incluso que empiecen a detectarse fugas a Ciudadanos por fichajes electorales. Son conscientes de que sus horas bajas coinciden con el mejor momento de los liberales. Y no quieren correr el menor riesgo porque Madrid, reconocen, «es mucho Madrid».

La cruz de los sondeos

El territorio es una de las columnas del PP a nivel nacional en términos de votos y los últimos acontecimientos, con el desenlace humillante de Cifuentes, han debilitado aún más las expectativas del PP. La última encuesta electoral publicada hace descender a los populares a la tercera posición en la comunidad. El lugar que ocupa también en los sondeos de PSOE y Ciudadanos. De ahí que el partido se haya tomado unos días para reflexionar sobre el siguiente paso para no errar.

Pasado el Dos de Mayo, la primera decisión será el nombre del sustituto de Cifuentes en el Gobierno. Fuentes de la cúpula tienen la percepción de que, siendo limitada la cantera de 48 diputados en la Asamblea, todo apunta a que se elegirá a un candidato transitorio, que gestione de manera limpia y sin estridencias el año que resta.

No se descarta al presidente en funciones, Ángel Garrido, pese a que a algunos les genera desconfianza por su lealtad a Cifuentes. Que el jueves se declarara «un disciplinado militante del PP» que atenderá la decisión de Génova podría poner, sin embargo, las cosas fáciles. Circulan también los nombres del consejero Pedro Rollán, el expresidente del Consejo Superior de Deportes, Juan Antonio Gómez-Angulo, o el portavoz en la Asamblea, Enrique Ossorio.

A partir de ahí, tiempo habrá para revelar las cartas electorales. Los cabezas de cartel para los comicios locales y autonómicos no se harán públicos antes de verano. Al menos, esa es la idea a día de hoy. De hecho, fuentes del PP dudan de que Rajoy muestre sus bazas antes que Ciudadanos. También esta es una de las razones por las que los populares creen que conviene reforzar en serio al partido con perfiles potentes que puedan dar la batalla.

Todos coinciden en reconocer la «evidencia» de que la de Cifuentes ha sido la crisis más inesperada e inoportuna de las últimas vividas en las filas populares. Ahora, admiten, queda «cruzar los dedos» para que ningún sobresalto, como el del jueves con la investigación abierta al expresidente madrileño Albert Ruiz-Gallardón, termine por hundir las opciones del partido y debilitar más a Rajoy camino de los comicios generales.

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