La ANC dice que solo «ayudó» en la marcha a petición de los organizadores

Dos turistas rezan ante uno de los altares improvisados en Las Ramblas :: a. dalmau / efe/
Dos turistas rezan ante uno de los altares improvisados en Las Ramblas :: a. dalmau / efe

El PP insiste en que miembros de la plataforma soberanista organizaron el boicot al Rey y al presidente del Gobierno

R. C.

barcelona. La Asamblea Nacional Catalana se lavó las manos de las pitadas y abucheos al Rey y al presidente del Gobierno en la manifestación del sábado en Barcelona. Su presidente, Jordi Sánchez, aseguró que su labor se limitó a «ayudar» en el servicio de orden porque así se lo pidieron el Ayuntamiento y la Generalitat, los organizadores de la marcha de repudio de los atentados y en solidaridad con las víctimas.

La ANC ha sido señalada desde el PP y algunos medios de comunicación de organizar, junto a la CUP, el boicot a Felipe VI y a Mariano Rajoy. La plataforma soberanista fue acusada de organizar la protesta y de tomar las filas de manifestantes que iban detrás de la «cápsula de autoridades» para que las fotografías del jefe del Estado, de los presidentes del Gobierno y de la Generalitat, y demás autoridades tuvieran como fondo un mar de banderas independentistas y carteles y pancartas que acusaban al Rey y al Gobierno de ser unos «hipócritas» por vender armas a los países árabes que supuestamente financian a determinados grupos terroristas.

Sánchez negó que su organización cumpliera ese papel porque su trabajo se limitó a formar parte del «servicio de orden», un trabajo en el que tienen «mucha experiencia» por los actos multitudinarios que han organizado en los últimos años, como las Diadas y la mayoría de las concentraciones independentistas. «La ANC no se apropió de la seguridad ni manipuló» la manifestación, señaló el presidente de la plataforma ciudadana, que sucedió en el cargo a Carme Forcadell, ahora presidenta del Parlamento de Cataluña.

Los alrededor de 300 voluntarios de la ANC, añadió, se limitaron a repartir flores, informar a los viandantes y a formar «cordones de seguridad». Eran, además, identificables con facilidad porque llevaban un chaleco amarillo. La seguridad, prosiguió Sánchez, corrió a cargo de los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana barcelonesa.

Zanjar el debate

Una versión coincidente con la del Ayuntamiento, que señaló que la labor de seguridad recayó en la Policía autonómica de Cataluña y los agentes municipales, mientras que los voluntarios de la ANC y otras organizaciones se limitaron a informar a los manifestantes de detalles organizativos y a repartir 70.000 rosas blancas, rojas y amarillas. Ni siquiera participaron, y en esto contradijeron a la propia ANC, en el servicio de orden porque ese trabajo también recayó en los agentes autonómicos y municipales.

El Consistorio barcelonés cree que hay que zanjar ya el debate sobre si hubo un boicot independentistas a la presencia del Rey y el presidente del Gobierno en la manifestación porque «lo más importante» de la marcha fue «el protagonismo ciudadano», con los representantes de la sociedad vivil en la cabecera. El primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, vio una «gran marea azul que inundó la ciudad, reforzando Barcelona como una ciudad solidaria y de paz». El también dirigente de Barcelona en Comú, el partido que lidera Ada Colau, subrayó que poner el acento en los pitos e insultos es irrelevante ante la gran movilización ciudadana.

Pero el PP no está dispuesto a pasar página sin más y su portavoz en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández, tachó de «agitadores partidistas» a los miembros de la ANC y aseguró que «la organización en la zona de la cabecera fue un coladero de independentistas».

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