Díaz tensa el pulso territorial y pide a Sánchez que no le haga «elegir entre Andalucía y el partido»

Susana Díaz y Pedro Sánchez, juntos ayer en la clausura del congreso de los socialistas andaluces. :: Julio Muñoz / efe/
Susana Díaz y Pedro Sánchez, juntos ayer en la clausura del congreso de los socialistas andaluces. :: Julio Muñoz / efe

El líder del PSOE defiende que también los socialistas andaluces llegaron a hablar de «nación de naciones»

CECILIA CUERDO SEVILLA.

Los posicionamientos sobre el modelo territorial han dejado en evidencia que el PSOE sigue fracturado tras la grave crisis interna vivida antes de las primarias que encumbraron a Pedro Sánchez como secretario general.

Frente al modelo plurinacional aprobado por el 39 Congreso federal, Andalucía no oculta su apuesta, defendida siempre, por la igualdad y un modelo simétrico. Y en el cierre del congreso regional andaluz la crisis ha subido unos grados tras el desafío de Susana Díaz. «Como secretaria general y presidenta de la Junta, te pido que nunca me hagas elegir entre mis dos lealtades», le espetó al líder socialista.

Díaz ha encontrado en la bandera andaluza el palo de salvación tras su derrota en la carrera por liderar el partido, y a ella se agarra con fuerza. Y de paso, no debilitar sus opciones electorales frente al «no la quieren ni en su partido» que le suelta la oposición. El congreso regional que la ha reelegido como secretaria general ha dado buena muestra de ello, con una escenografía en tonos verdes, nada que ver con el rojo socialista, y una gran bandera andaluza presidiendo el escenario. Por si fuera poco, el hotel que alojaba el conclave se llama Renacimiento. Sin embargo, nadie cree que el pulso lanzado ayer pase por una escisión de la federación andaluza, la más numerosa y con más peso político en el partido gracias a 40 años de gobiernos ininterrumpidos. Se trataba, simplemente, de lanzar un mensaje claro y rotundo, insisten los suyos.

Susana Díaz recuerda que «los socialistas nunca han puesto los territorios por delante de las personas»

Había morbo por ver el reencuentro entre Sánchez y Díaz después de las primarias. Los 'sanchistas' apenas obtuvieron representación en el congreso, pero quisieron hacer ver que el líder socialista no está solo en Andalucía, y se plantaron en el hall del centro de convenciones para recibirle al grito de «Pedro presidente» y cantarle La Internacional.

Los dos dirigentes entraron al mismo tiempo, sin apenas mirarse, aunque en sus intervenciones se prometieron lealtad mutua y apoyo para ganar las próximas elecciones porque, ambos coinciden, cuando le va bien a España le va bien a Andalucía, y viceversa. «La derecha mediática quiere un PSOE dividido, porque unido es imparable», aseveró Sánchez, «porque unido es imparable; así que, compañeros, sumemos y hagamos un PSOE unido para ganar».

Desde el primer momento Díaz dejó claro que tendrá «la valentía» de levantar la voz dentro de su partido, porque teme que el discurso asimétrico en el fondo suponga una ruptura de la solidaridad interterritorial. «Me siento andaluza y española, pero no le pido a los demás que se sientan como yo, que cada uno se sienta como le dé la gana», dijo, reivindicando a continuación que todos «somos españoles sin compartir religión ni cultura, compartimos ciudadanía, que es lo que nos hace libres».

Solidaridad, no caridad

«Cuando las singularidades o la diversidad se imponen a otros que piensan de otra manera se daña la convivencia. Si además eso conlleva agravio, desequilibrios y desigualdades, se hace daño a la democracia», advirtió la presidenta andaluza, que insistió en que el PSOE «nunca se han puesto los territorios por delante de las personas» y que en el debate de financiación autonómica defenderá «la solidaridad y la equidad», que «no la caridad». El líder del PSOE trató de suavizar el choque de trenes, y aunque no se movió tampoco de sus planteamientos, de forma suave recordó que ambos «hablan el mismo idioma de la igualdad y la solidaridad», y «el federalismo que defendemos los socialistas es el futuro». Sánchez abogó por una solución dialogada al conflicto con Cataluña, e insistió en que frente al inmovilismo del PP, el PSOE no desea «una votación que divida, sino una situación que sume». «No queremos que Cataluña se sitúe fuera de la legalidad, del Estatut y de la Constitución, sino concordia, negociación y un pacto con todos los pueblos de España», desgranó, apostillando que «fuera de la ley no hay nada, pero también hace falta política».

Así, Sánchez consideró que la recientemente aprobada Declaración de Barcelona va en esa dirección de dar una respuesta para superar la crisis. «Estoy seguro de que los andaluces comparten que no puede defender a España quien no entiende a España de distintas maneras», continuó sin mencionar el término plurinacionalidad, pero recordando que Peces Barba, Felipe González y Carmen Chacón apostaron por la reforma federal y la 'nación de naciones'.

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