El diálogo no convence a las minorías de ambos partidos

A. A. MADRID.

Que los líderes de PSOE y Podemos aboguen por el entendimiento no quiere decir que todos en sus partidos lo hagan. En las filas socialistas los 'susanistas' recelan de un acercamiento en el que ven intenciones poco claras del partido morado. A pesar de ello, dejan hacer al secretario general, al menos de momento. Incluso han evitado criticar en público la oferta de Emiliano García-Page para incorporar a Podemos al Gobierno de Castilla-La Mancha.

Quienes no han escatimado críticas respecto a las negociaciones con el PSOE son los anticapitalistas, la corriente más a la izquierda dentro de la formación que lidera Pablo Iglesias. Teresa Rodríguez, coordinadora general de Podemos en Andalucía, afirmó ayer que «no es buena idea entrar en gobiernos con el PSOE subalternizados». La baronesa andaluza considera que al pactar con los socialistas «se pone un ladrillo más en la arquitectura del régimen del 78» o «se tapa su vía de agua por el lado más débil». Rodríguez ha llegado a manifestar que prefiere morir antes que gobernar junto a Susana Díaz.

La resistencia de los anticapitalistas a cualquier contacto con el PSOE genera tensiones dentro de Podemos, quien ya aceptó en su día formar parte de un Ejecutivo dirigido por Sánchez y ahora está dispuesto a dar el paso en algunas autonomías. El secretario general del partido en Castilla-La Mancha, José García Molina, recordó que la corriente de Rodríguez es «marginal» dentro de Podemos y pidió respeto y confianza para la decisión de entrar en el Gobierno de García-Page.

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