Devoto de Marx, amante de los catamaranes y bestia negra del PP

Benítez de Lugo, de 76 años y vecino de Rajoy, promovió en el 2013 la prisión preventiva para Bárcenas y ayer sacó de quicio al presidente

MATEO BALÍN

madrid. El despacho de Mariano Benítez de Lugo en el centro de Madrid está presidido por un busto de Karl Marx, autor de 'El manifiesto comunista' y al que llama «Carlitos». También tiene unos cuadros de catamaranes, una de sus aficiones, y una escultura de la Dama de la Justicia. Madrileño de 76 años, hijo de abogado y alto cargo durante dos años en el Gobierno de Felipe González, su interrogatorio a Mariano Rajoy le ha sacado del anonimato para el gran público, aunque en el mundo judicial es de sobra conocido.

Benítez de Lugo, presidente de la Asociación de Abogados Demócratas por Europa, fue el abogado que firmó el escrito solicitando la declaración de Mariano Rajoy. Era la tercera vez que en nombre de la acusación popular de Adade pedía que el líder del PP se sometiera a las preguntas de las partes. En febrero de 2016, el tribunal de 'Gürtel' rechazó su petición. Pero el pasado 3 de abril el letrado que promovió el ingreso en prisión de Bárcenas remitió otro escrito a la luz de las revelaciones conocidas en el juicio. Pese a contar con la oposición de la Fiscalía o la defensa de Bárcenas, el tribunal acordó la citación.

El día de marras llegó ayer. Benítez de Lugo interrogó al presidente durante 50 minutos. Fue de lo genérico a lo concreto y tuvieron varios enfrentamientos. «No sé si se ha confundido de testigo», le dijo Rajoy al abogado en un momento del interrogatorio. «Su respuesta es muy gallega», le espetó en otra ocasión Benítez de Lugo. «Debe ser muy gallega porque no puede ser riojana», respondió Rajoy.

La tensión fue en aumento hasta que intervino el presidente del tribunal. Ello, pese a que ambos se conocen personalmente desde hace años porque eran vecinos en Aravaca, a las afueras de Madrid, hasta que Rajoy se mudó a la Moncloa.

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