Los cuatro acusados de descuartizar a un hombre se enfrentan a 102 años de cárcel

Fernando Bernardo, junto al tatuaje con el rostro de la madre por el que fue identificado por la Policía francesa, en colaboración con la de Gijón./EC
Fernando Bernardo, junto al tatuaje con el rostro de la madre por el que fue identificado por la Policía francesa, en colaboración con la de Gijón. / EC

Fernando Bernardo murió al estallar las cápsulas de cocaína que portaba en su cuerpo. Sus compinches le hicieron una laparotomía para extraer la droga y luego lo desmembraron

OLAYA SUÁREZGijón

Fernando jugó muchas veces a la ruleta rusa. Y en su mundo la bala que no se dispara se aprovecha. La vida de este gijonés de 39 años estuvo marcada por viajes de idas y vueltas. De sinuosas curvas que acabaron por desembocar en un precipicio. Tuvo una muerte lenta y penosa que relató desde Burgos por mensaje a su novia en Gijón. Le contó cómo le había explotado al menos una de las 67 cápsulas de cocaína que había tragado para hacer de transporte de droga a Suiza. En un momento determinado esa comunicación por teléfono se corta para siempre.

Lo siguiente que se supo de él superaba cualquier expectativa de la familia, que ya se había puesto en lo peor. Su cadáver apareció un mes después descuartizado, dentro de una maleta en una zona boscosa de Las Landas, en Francia. Pudo ser identificado gracias al tatuaje que lucía en su cuerpo con el rostro de su madre. El dibujo en tinta permanecía intacto. Fernando Bernardo llevaba ejerciendo como 'mulo' de la droga al menos tres años. Pero en esa ocasión acabó pagando el negocio con su propia vida.

El giro inesperado que tomó guión de la trama no lastró los planes de sus cuatro compinches, quienes a partir de mañana se sentarán en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional por los delitos de homicidio y tráfico de drogas. El presunto cabecilla de la organización, Heriberto R., afronta una condena de treinta años de prisión. El fiscal Antidroga pide para los otros tres procesados -Benjamín G., Alba Leidy C. y Alexander M.- una condena de 24 años de cárcel. Consideran probado que el dejaron morir al gijonés y que una vez fallecido, le extrajeron del organismo la cocaína que había ingerido.

«Con el propósito de recuperar las cápsulas, Heriberto R. efectuó una laparotomía al cadáver para acceder al intestino. De igual forma, con el objeto de deshacerse del cuerpo, con la colaboración de Benjamín G., Alba C. y Alexander M., decapitaron y desmembraron el cuerpo, repartiendo las distintas partes en bolsas de plástico que introdujeron en una maleta», explica el duro relato de los hechos realizado por la fiscalía. Ocurrió el 7 de julio de 2014 en un piso de la localidad burgalesa de Villadiego.

Al día siguiente, el considerado cabecilla del grupo «se dirigió en su vehículo a Suiza, ocultando las cápsulas de cocaína en el panel de la puerta del conductor y transportando en una maleta y distintas bolsas de plástico el cadáver de Fernando. Tras cruzar la frontera de Francia por la localidad de Irún, se deshizo de la maleta y de las bolsas con el cuerpo en una zona boscosa de Tarnes (Francia) y continuó su marcha hacia Suiza».

Detención en la frontera

Los imprevistos no acabaron con la muerte por sobredosis del vecino de Gijón. El 9 de julio, Heriberto R. fue detenido en la frontera de Suiza. Le fueron intervenidos más de 800 gramos de cocaína. Por el momento se desconocía su presunta implicación en lo ocurrido con Fernando Bernado, cuyo cadáver aún no había sido descubierto. Heriberto fue condenado por el Tribunal de lo Criminal de Neuchatel a la pena de cuatro años y seis meses de prisión.

El macabro hallazgo de la maleta con los restos mortales desmembrados tuvo lugar semanas después. Las laboriosas investigaciones fructificaron con la detención de las cuatro personas con las que Fernando Bernardo había iniciado, presuntamente, una relación de negocios ilegales en 2011, una vez que cerrado el establecimiento hostelero que regentó durante una temporada en la calle Juan Alvargonzález junto a su compañera sentimental.

Inicialmente, realizaban las funciones de 'muleros' en República Dominicana. Tres años después, el negocio derivó hacia Suiza cuando Heriberto R. se trasladó a vivir allí. Entonces, compraban la droga en Madrid, la ingerían en la vivienda de Burgos y emprendían viaje por carretera a Suiza. Heriberto le pagaba a Fernando el viaje de regreso en avión. Excepto el último.

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