La CUP y defensores de la permanencia en España se encaran ante la Guardia Civil

Imagen de la manifestación en la que miembros de la CUP chocaron ayer en Barcelona con defensores de seguir en España. :: q. garcía / efe/
Imagen de la manifestación en la que miembros de la CUP chocaron ayer en Barcelona con defensores de seguir en España. :: q. garcía / efe

Las asociaciones del instituto armado reclaman que se actúe contra el hostigamiento de los independentistas

R. C. BARCELONA.

Apenas unos 50 metros separaron ayer a las dos concentraciones convocadas a la misma hora frente a la comandancia de la Guardia Civil en Barcelona. A un lado se colocaron 200 manifestantes de la CUP para protestar por los interrogatorios a los que fueron sometidos la semana pasada seis altos cargos de la Generalitat por parte de agentes del instituto armado, quienes han sido denunciados por ello por el Ejecutivo catalán. En la manifestación, cuyo lema fue «no haréis callar la voz de un pueblo. 1 de octubre votaremos», se escucharon gritos como «fuera las fuerzas de ocupación» y «votaremos, votaremos». El diputado de la CUP Carles Riera señaló que el objetivo de la convocatoria era «denunciar la práctica represiva de este cuerpo, con la connivencia del Estado y la judicatura, para reprimir el proceso de autodeterminación», una actuación que, a su juicio, «no solo es irregular, sino que además es absolutamente antidemocrática y no tiene otro fin que intentar imponer el miedo en Cataluña».

Frente a los anticapitalistas estuvieron un centenar de personas que reclamaron la unidad de España y ensalzaron la labor de la benemérita. También lanzaron proclamas como «yo soy español», «Cataluña es España», «Puigdemont golpista» o «esos son los amigos de Pujol». Los manifestantes contrarios al referéndum mostraron además una bandera 'estelada' con el número 155, en referencia al artículo de la Constitución con el que se facultaría al Gobierno de Mariano Rajoy a dar instrucciones a las autoridades autonómicas. También lanzaron consignas como «Cataluña libre de separatistas» o «Ser español es un orgullo». Hubo cruce de insultos y algunas provocaciones, aunque no se llegó al contacto físico. Para evitarlo los Mossos desplegaron una treintena de agentes.

Las distintas asociaciones de guardias civiles condenaron de forma unánime lo que consideran un paso más en la campaña que ha lanzado la CUP contra el instituto armado. Desde la Unión de Guardias Civiles se exigió «que no se permitan actos de hostigamiento» y «en caso de que se produzcan se actúe con la firmeza y contundencia que la legalidad ampara». La Asociación Unificada de la Guardia Civil solicitó que se «trabaje activamente para que la tensión y confrontación se reduzca» tras muchos años en los que los guardias civiles sufren «intimidaciones y amenazas, cuando no agresiones y atentados».

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