La decisión sobre la reforma laboral pondrá a prueba al Gobierno socialista

La patronal se apresura a pedir que «no se revierta» esta norma y los sindicatos recuerdan que el PSOE prometió su derogación

D. VALERA

madrid. El futuro Gobierno socialista tendrá que hacer un complicado juego de equilibrismo durante los próximos meses para lograr sacar adelante cualquier iniciativa en el Congreso. Sin embargo, una de las decisiones más espinosas tendrá que ver con la reforma laboral. Uno de los compromisos más importantes del PSOE y del propio Pedro Sánchez es derogar esta norma, algo que reclaman los sindicatos UGT y CC OO desde hace años al considerar que ha «precarizado» el mercado laboral y «debilitado» la negociación colectiva. Por contra, la patronal considera que esa ley ha sido clave para la recuperación de la economía y la creación de empleo. Por ese motivo nada más ganar Sánchez la moción de censura, la CEOE y Cepyme emitieron un comunicado conjunto en el que pedían al nuevo presidente «no revertir las reformas ya en marcha como la laboral». Por tanto, la decisión que tome el nuevo Ejecutivo sobre este punto pondrá a prueba hasta dónde está dispuesto a llegar en su política de enmendar leyes aprobadas por el PP durante la legislatura de mayoría absoluta.

Además de los sindicatos, el PSOE tendrá a Unidos Podemos como principal elemento de presión para suprimir esta norma. De hecho, el Congreso ya instó el pasado noviembre al Gobierno a aprobar un nuevo Estatuto de los Trabajadores «que derogue las sucesivas reformas laborales». Un texto sin valor jurídico pero que salió adelante con el apoyo del PSOE.

Los socialistas también cargan contra esta normativa en el documento sobre los 'Presupuestos alternativos'. «La aparición del precariado, de los trabajadores pobres y de los salarios a la baja tienen una causa principal común: la reforma laboral del PP, que ha actuado como un elemento que ha destrozado la sociedad española, la ha polarizado y desintegrado», señalan con rotundidad en dicho texto.

Sin embargo, Sánchez no hizo mención a la supresión de esta reforma durante su discurso en el debate de la moción de censura, consciente de la dificultad para llevarlo a cabo. Y es que es muy complicado que exista una mayoría parlamentaria a favor de acabar con esa norma. Además del rechazo del PP y Ciudadanos, parece complicado que logre el respaldo del PDeCAT (la antigua CiU apoyó la reforma). Por tanto, el PSOE deberá evaluar si es más sencillo eliminar alguno de los puntos más polémicos de la norma, algo que, por ejemplo, ya ha anunciado que hará con la denominada 'ley mordaza'.

Pero el nuevo Gobierno también tendrá que tener en cuenta la opinión de la Comisión Europea, que no vería con buenos ojos la eliminación de una norma que ha alabado en numerosas ocasiones. De hecho, Bruselas y otros organismos internacionales como el FMI lo que abogan en sus informes es por profundizar en esa reforma. Pero además, los mercados estarán muy atentos a los pasos que dé el Ejecutivo. De momento, los inversores se han tomado con relativa tranquilidad el cambio en la Moncloa, sobre todo tras anunciar Sánchez que mantendrá los Presupuestos y respetará así la consolidación fiscal.

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