El Daesh reafirma que atacó Barcelona porque España «no aprendió» del 11-M

Portada de Rumiyah y detalle con la Sagrada Familia de una de sus páginas. :: r.c.

La más importante publicación del 'Califato' se jacta de su «golpe al turismo», del que depende «la mayor parte» del país

MELCHOR SÁIZ-PARDO MADRID.

El aparato de propaganda del Estado Islámico se vuelca en los atentados de Cataluña. El principal órgano de expresión de la jefatura del Daesh, la revista Rumiyah, dedica su portada y buena parte de las páginas que distribuye en todo el mundo a los ataques de las Ramblas y Cambrils. Bajo el título «Alá lanza el terror a sus corazones», afirma que perpetró la matanza de Barcelona porque España «no aprendió la lección» del 11-M y la guerra de Irak y ha vuelto a alinearse con los «cruzados» en su lucha contra el 'Califato'.

El último número de Rumiyah, aparecido el sábado, ilustra sus informaciones sobre los ataques de Cataluña con fotografías del atropello. En su revista, que se edita mensualmente en inglés y que es la voz oficial del 'Califato' en occidente, los yihadistas dicen no entender el grado de «sorpresa y shock» en España tras el ataque de sus «soldados» cuando el país está «comprometido en una guerra» contra el Daesh con el «fin de destruir las tierras del islam y matar a tantas mujeres, niños, jóvenes y ancianos musulmanes como pueda».

El Daesh señala que «no es la primera vez» que el país se embarca en una «cruzada» contra el islam tras la estela de Estados Unidos. «Solo calculan las ganancias que lograrán al participar en esa guerra y olvidan el alto costo que se verán obligados a pagar», amenazan los terroristas.

«España experimentó con este asunto antes, dejándose llevar por el tonto Bush en su invasión de Irak, mientras soñaba con los yacimientos petrolíferos y los ingresos potenciales de la construcción», apunta el documento. Sin embargo -prosigue la revista- los muyahidines «hicieron sufrir» a España (en referencia al 11-M), hasta que ésta «se vio obligada a retirar con humillación sus tropas de Irak, con sus soldados lamiendo sus heridas y su gobierno maldecido por sus ciudadanos».

«No fue suficiente»

«Pero esta lección no fue suficiente para los cruzados». La jefatura del Daesh afirma que el «Gobierno posterior» de España (se entiende que el actual), aunque aseguró que «había entendido la primera lección» y no se comprometió a en una «guerra terrestre directa» con el Califato, sí que participa dando un «amplio apoyo» y contribuyendo económicamente a la coalición. «El Gobierno -prosiguen los terroristas- tampoco ha aprendido la lección de los experimentos de otros cruzados más poderosos, con mejores capacidades de inteligencia y con fronteras más seguras» como Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia o Alemania y que también se han enfrentado a la «ira de los soldados del Estado Islámico» en sus propios territorios.

El Daesh recuerda que sus «soldados» realizaron «dos operaciones» en «dos ciudades distintas». La «masacre principal» (el atropello de Las Ramblas) fue un «golpe al sector del turismo, del que depende la mayor parte de la economía española», se vanaglorian los terroristas.

«Una nueva lección de política que les enseña (a los españoles) la necesidad de prepararse para pagar una precio humano y económico de su guerra contra Estado islámico antes de calcular las ganancias que esperan hacer en su guerra», señala otro párrafo de la publicación.

«Con el permiso de Alá, los ataques en España y en otros estados kafir (infieles) continuarán mientras sigan en guerra con el Estado Islámico», zanjan los terroristas, que apuntan a que ni España ni el resto de los países de la coalición «podrán detener esos ataques, independientemente de las precauciones que tomen».

A pesar de que el Daesh dedica buena parte de su revista a los atentados del 17-A, a diferencia de otros ataques recientes en Europa, no hace una sola mención por su nombre a los miembros de la célula de Ripoll. Tampoco reproduce ni una sola fotografía de ellos ni les homenajea. Para los servicios antiterroristas, es una prueba más de que la célula de Cataluña, aunque inspirada en las enseñanzas del Daesh, no tenía contacto directo alguno con la jefatura 'militar' del Estado Islámico.

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