Cuatro acusados de descuartizar a un hombre afrontan 102 años de cárcel

Fernando Bernardo murió por portar cocaína dentro de su cuerpo y después sus compinches le hicieron una laparotomía para extraer la droga y lo desmembraron

OLAYA SUÁREZ

gijón. Fernando Bernardo tuvo una muerte lenta que relató desde Burgos por mensaje a su novia en Gijón. Le contó cómo le había explotado al menos una de las 67 cápsulas de cocaína que había tragado para hacer de transporte de droga a Suiza. En un momento determinado esa comunicación por teléfono se corta para siempre.

Lo siguiente que se supo de él superaba cualquier expectativa de la familia, que ya se había puesto en lo peor. Su cadáver apareció un mes después descuartizado, dentro de una maleta en una zona boscosa de Las Landas, en Francia. Pudo ser identificado gracias al tatuaje que lucía en su cuerpo con el rostro de su madre.

El giro inesperado que tomó el guión de la trama no lastró los planes de sus cuatro compinches, quienes a partir de hoy se sentarán en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional por los delitos de homicidio y tráfico de drogas. El presunto cabecilla de la organización, Heriberto R., afronta una condena de treinta años de prisión. El fiscal Antidroga pide para los otros tres procesados -Benjamín G., Alba Leidy C. y Alexander M.- una condena de 24 años de cárcel. Considera probado que dejaron morir a Bernardo y que, una vez fallecido, le extrajeron del organismo la cocaína. Al día siguiente, según sostiene el fiscal, el considerado cabecilla del grupo «se dirigió en su vehículo a Suiza, ocultando las cápsulas de cocaína en el panel de la puerta del conductor y transportando en una maleta y distintas bolsas de plástico el cadáver de Fernando. Tras cruzar la frontera de Francia por la localidad de Irún, se deshizo de la maleta y de las bolsas con el cuerpo en una zona boscosa».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos