«Cristina Cifuentes era las manos, los oídos y la voz ejecutiva de Ignacio González»

González y Cifuentes en el Asamblea de Madrid en junio de 2015. :: ignacio gil/
González y Cifuentes en el Asamblea de Madrid en junio de 2015. :: ignacio gil

La grabación de la declaración de Granados revela que también implicó a la presidenta en la contabilidad «paralela» de Aguirre

MELCHOR SÁIZ-PARDO MADRID.

Son más de tres horas de grabaciones. Más de 180 minutos en los que un Francisco Granados desafiante arremete contra todos sus excompañeros. Ni un solo documento, pero muchísimas acusaciones contra los tres últimos presidentes de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, Ignacio González y, sobre todo, Cristina Cifuentes.

Los audios de la declaración del exsecretario general de los populares madrileños el pasado lunes en la Audiencia Nacional están salpicados de referencias a la actual jefa del Ejecutivo regional, a la que intenta involucrar en asuntos turbios de los mandatos de sus dos antecesores. Es en el marco de esa táctica de implicar a Cifuentes a toda costa cuando Granados airea la supuesta relación sentimental de la hoy presidenta autonómica con González y que fue respondida ayer con una querella criminal de ella contra el imputado por los delitos de injurias, calumnias y contra la integridad moral

El grueso de los ataques viene de la época en la que la dirigente fue nombrada secretaria de Política Territorial del PP y a la par, explica Granados, mantiene un idilio con González. «Cristina Cifuentes -y no lo diré con ánimo en absoluto de entrar en cuestiones personales porque no es, ni mucho menos mi estilo (porque) yo lo entiendo todo- mantenía una relación sentimental conocida por todo el mundo con el señor González. (Cifuentes) Se convierte en las manos, en los oídos y la voz ejecutiva en el partido del señor González. Y (ella) se jacta, y hay cientos de testigos, de que manda por orden del señor González», apunta Granados en uno de los momentos de su interrogatorio. «La señora Cifuentes y el señor González regañan, se separan, en el 2008. A partir de ese momento se rompe la relación. A partir de ese momento, la relación pasa a ser, si se me permite la expresión, de atracción fatal», revela en otro punto de su declaración.

En un momento dado, el principal imputado de la trama Púnica llega a calificar a Cifuentes de «adjunta» de González, sobre todo durante la campaña electoral de 2007 cuando su relación estaba en «plena efervescencia».

¿Caja B?

Pero Granados, según consta en la grabación, no se queda ahí en sus invectivas contra la actual mandataria madrileña. También la vincula con la financiación irregular del partido en la época de Esperanza Aguirre. Al menos en aquella campaña electoral de 2007, en la que, afirma, hubo una contabilidad «paralela» para financiar actos de la candidata, «ajena al Partido Popular, desde luego al nacional, porque el nacional aquí no pintaba nada, y ajena al PP de Madrid desde el punto de vista contable». Esa suerte de caja B estaba «muy muy muy dirigida» por «el señor González, con la señora Cifuentes».

Durante el interrogatorio, el imputado se afana en destacar que, al menos desde 2004, la actual presidenta autonómica estaba en el núcleo duro del PP madrileño, dando a entender que debía estar al tanto de las irregularidades. Afirma que fue nombrada «número tres» del partido «por indicación de Ignacio González», accediendo al puesto de secretaria de Política Territorial, «lo que supone controlar lo más importante del partido, los municipios y distritos, controlar a los alcaldes, concejales, a los que van a ser o no candidatos».

Los ataques de Granados a Cifuentes se extienden también a su etapa como vicepresidenta de la Asamblea de Madrid. «Era la que mandaba de facto porque la presidenta no pintaba nada», apunta para implicarla en la contratación irregular del servicio de cafetería del Parlamento autonómico.

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