¿Nos ha hecho la crisis catalana más centralistas?

El Real Instituto Elcano sostiene que así ha sido, pero los datos del CIS apuntan a otra crisis, la económica, como responsable

PAULA DE LAS HERAS MADRID.

El Real Instituto Elcano sostiene que la llamada 'crisis catalana' ha tenido un «efecto claro» sobre las actitudes de los españoles ante el Estado de las autonomías. El 'think tank' especializado en asuntos internacionales presentó ayer los datos de su último barómetro, correspondiente a noviembre de 2017, del que colige que, desde 2015, ha disminuido el apoyo de los españoles a la actual distribución de competencias y han aumentado las posiciones «centralistas», favorables a un mayor poder del Estado. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) apunta, sin embargo, en otra dirección.

Si la pregunta fuera: ¿Es España hoy menos autonomista que hace una década? La respuesta sería que, claramente, así es. Los datos los aportó esta misma semana el presidente del organismo público encargado de testar la opinión de la sociedad española desde 1976, Cristóbal Torres, en la comisión territorial del Congreso. En 2009, el primer año en el que el CIS empezó a preguntar sobre las preferencias del modelo territorial con la fórmula que aún hoy emplea, el porcentaje de quienes se inclinaban por un Estado con un único gobierno central era del 12,1%. En diciembre de 2017, la cifra alcanzaba el 17,3%.

Elcano sólo se remonta a dos años atrás y compara sus datos de noviembre de 2015, según los cuales el apoyo a un modelo centralista era del 9%, con los de 2017, que muestran un respaldo del 21%. La diferencia es, efectivamente, abultada. Pero, al margen de que esa evolución no coincide con la del instituto público -que utiliza muestras más amplias, es decir, entrevista para cada sondeo a más del doble de personas- tampoco permite ver qué ha pasado por el camino.

El análisis de la fundación parte de dos encuestas aisladas y muy separadas en el tiempo. El CIS, por el contrario, hace un seguimiento mensual de este asunto y lo que indica es que el cambio de tendencia existe pero se produjo como consecuencia de la recesión económica, a partir de 2010. En su comparecencia ante el Parlamento, Torres destacó que en el verano de 2012, «coincidiendo con el momento más álgido de la crisis», el porcentaje de partidarios de un Estado de las autonomías como el actual llegó a caer diez puntos, mientras que el de los que abogaban por acabar con las comunidades alcanzó casi el 25%. A partir de 2015, en cambio, el modelo vigente recuperó «el pulso» y hoy por hoy sigue siendo la opción preferida de los españoles.

No fue el Estatut

La tesis de que la crisis económica tuvo un impacto evidente sobre la percepción del modelo de Organización Territorial ya fue abordada recientemente, también con datos del CIS, por la politóloga e investigadora del CSIC Eloísa del Pino Matute. En un artículo publicado por 'Agenda Pública' trató de demostrar que, durante esos años, la coyuntura económica produjo en Cataluña y el resto de España un efecto en cierto sentido inverso: en la primera disparó el independentismo (relativiza así el impacto real de la sentencia del Estatut a la que tanto suele hacerse alusión desde el PSOE) y en el conjunto de España alimentó la percepción de que las autonomías provocaban gastos innecesarios, duplicados e innecesarios.

El banco de datos del CIS contiene una serie muy ilustrativa a este respecto. Entre 1996 y 2005, el porcentaje de españoles que consideraban que la creación y desarrollo del Estado de las autonomías había sido «muy positivo» para España se movió entre el 67% y el 68%. En enero de 2010 era del 47,9% y en septiembre de 2012 del 39,9%. En Cataluña, donde la valoración del modelo nunca fue tan entusiasta, la mayoría pasó de decir que funcionaba «bien» en 2005 a «regular» en 2010. Ese año, dos de cada diez catalanes decían ya que el sistema estaba «mal»; en 2012 la cifra subió a tres de cada diez.

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