Crece el apoyo a ignorar la participación

La baja participación en la consulta del 1 de octubre es una de la máximas preocupaciones entre las fuerzas independentistas, ya que podría deslegitimar la apuesta por la secesión. Para sortear este escollo, cada vez son las voces que abogan, sencillamente, por no tenerla en cuenta. Lo hizo primero la Asamblea Nacional Catalana y después le siguió los pasos Esquerra. El republicano Alfred Bosch mantiene que no fijar un mínimo de participación es lógico porque sería «usar la norma que usa todo el mundo». De esta forma, aunque la abstención supere el 'sí' a la independencia, ésta podría llevarse adelante.

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