Correa ofrece su «verdad» a la Fiscalía en todas las causas de 'Gürtel' si sale de prisión

Imagen de Francisco Correa ayer en una pantalla mientras cerraba el juicio con su última palabra. :: efe/
Imagen de Francisco Correa ayer en una pantalla mientras cerraba el juicio con su última palabra. :: efe

El líder confeso de la red cierra el juicio de la pieza principal mostrándose como un chivo expiatorio de un sistema de corrupción generalizado

MATEO BALÍN

madrid. Francisco Correa, cerebro confeso de la trama 'Gürtel', cerró ayer el juicio a la pieza principal tras más de 13 meses y 125 sesiones en la Audiencia Nacional. En su última palabra antes del visto para sentencia, el empresario de 62 años ofreció a la Fiscalía Anticorrupción su «total» colaboración en la causas pendientes de enjuiciamiento o en fase de instrucción a cambio de que pueda acudir «por sus propios medios», es decir, sin estar en prisión preventiva como hasta ahora, donde cumple condena -sin firmeza aún- por una pieza separada de Valencia.

«Me ofrezco a colaborar en todas las causas pendientes. Absoluta colaboración, total. Pero me gustaría ir mis propios medios, no trasladado desde la cárcel, donde ya he cumplido cuatro años en prisión provisional», aseguró Correa al tribunal presidido por Ángel Hurtado.

Este alegato del empresario nacido en Casablanca (Marruecos), que dio sus primeros pasos en una agencia de viajes en Madrid tras trabajar de forma previa como botones en un hotel, fue lo más destacado en los 28 minutos de última palabra, pero no lo único. Físicamente desmejorado, declaró que todo lo dice es «su verdad», porque a estas alturas «no tengo nada que ocultar porque no tengo nada que perder».

«He trabajado para grandes multinacionales de este país pero mis empresas no se crearon para trabajar para el PP ni para delinquir», defendió, y puso como ejemplo al presidente estadounidense Donald Trump. «Si mañana hay una campaña en Estados Unidos y le tengo que facturar a Trump, pues le facturo», aseguró para defender sus actividades empresariales.

Hace un año, Correa ya hizo una declaración autoincriminatoria en el juicio confesando determinados delitos en busca de atenuantes para rebajar su condena. Fue durante 13 horas y tres sesiones, y apuntó a determinadas actividades ilícitas para la concesión de adjudicaciones en administraciones dirigidas por el PP. «Yo nunca le di dinero a las empresas privadas. Los cohechos los pagaban éstas y la administración no engordaba el presupuesto para que se beneficiara nadie», quiso aclarar.

Para ello puso un ejemplo muy gráfico para justificar sus actos. «Ir a un palco en un campo de fútbol cuesta unos 5.000 euros y vemos en los campos a todo tipo de personalidades; ministros, magistrados o empresarios que no pagan sino que están invitados por el presidente del club. Pues yo he hecho lo mismo. He invitado a mis clientes. ¿Cómo se llama esto? No lo sé».

Indulto al juez Garzón

Como colofón, y antes de que le cortara el presidente del tribunal, Correa pidió para sorpresa de todos al Gobierno el indulto del juez Baltasar Garzón, inhabilitado por un delito de prevaricación por autorizar las escuchas en prisión a los abogados de los investigados (él fue uno) en 'Gürtel'. «Es una víctima como yo de una causa con más tintes políticos que jurídicos».

Además, subrayó que el principio de que «la justicia es igual para todos» no está siendo así ni para él ni para los otros dos acusados presos, el presunto número dos de la trama, el exsecretario de Organización del PP gallego Pablo Crespo, y Álvaro Pérez Alonso, 'El Bigotes', que trabajaron en sus empresas y de quienes defendió su honradez. Correa mantuvo que otros acusados por corrupción en circunstancias similares se encuentran en libertad y aseguró que no se va a fugar para apostillar: «¿Por qué nos tratan como terroristas, qué hemos hecho de malo?

Seguidamente pidió a los magistrados «que no se dejen influir por las televisiones» a la hora de redactar la sentencia e indicó: «Por mis relaciones con algunos políticos y durante muchos años con el partido (PP) gestioné adjudicaciones de obras públicas y las empresas privadas me buscaban y me decían si se lo podía gestionar a cambio de un porcentaje». Sin embargo, aseguró que no pagó «ni una peseta ni un euro al señor que adjudicaba». Correa no quiso dar nombres de empresas pero comentó que «eran todas» y han trabajado exministros y expresidentes.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos