Continuidad en la Fiscalía General

Julián Sánchez Melgar, próximo fiscal general del Estado. :: afp/
Julián Sánchez Melgar, próximo fiscal general del Estado. :: afp

El Gobierno designa a Sánchez Melgar, un jurista de perfil idéntico al de Maza y que ya participó en el proceso contra la secesión

MELCHOR SÁIZ-PARDO MADRID.

«Un perfil casi idéntico al de José Manuel Maza». Pocas veces la valoración de un nombramiento había suscitado tanta unanimidad. Nadie en la judicatura ni en la carrera fiscal duda de que la designación por parte del Gobierno de Julián Sánchez Melgar para dirigir la Fiscalía General del Estado es una apuesta clara del Ejecutivo por el continuismo tras el fallecimiento de su predecesor, sobre todo en un momento especialmente delicado con el desafío secesionista catalán en los tribunales.

Como Maza, el palentino Sánchez Melgar es de corte conservador, con una abultada carrera de penalista, de carácter muy abierto y conciliador y muy próximo al presidente de la Sala de lo Penal del Supremo, Manuel Marchena, amén de haber mantenido siempre una excelente relación con su predecesor. De hecho, apenas se separó de su féretro durante la capilla ardiente.

Su currículum más reciente deja entrever la cercanía con las tesis que mantenía Maza. Sánchez Melgar fue parte, con otros cinco magistrados, de la sala del Supremo que admitió a trámite por unanimidad la querella del ex fiscal jefe contra la Mesa del Parlamento de Cataluña por facilitar con sus votos la hoja de ruta independentista.

El nuevo responsable del Ministerio Público fue el ponente de la sentencia de la 'doctrina Parot'

Sánchez Melgar, magistrado en el Tribunal Supremo desde el año 2000 y uno de los jueces más veteranos y valorados de la Sala Segunda, fue en 2006 el ponente de la conocida como 'doctrina Parot' sobre el cumplimiento íntegro de las penas y que durante años, antes de que fuera tumbada por el Tribunal de Estrasburgo en octubre de 2013, fue usada por los tribunales para evitar la excarcelación de los terroristas más sanguinarios, de violadores y pederastas reincidentes.

Su nombre también es conocido por haber votado en contra de la 'doctrina Botín', que evitó que el fallecido banquero del Banco Santander se sentara en el banquillo. Entonces, Sánchez Melgar se alineó con los progresistas al defender, en contra del criterio de la mayoría, que una acusación popular era suficiente para llevar a juicio a un acusado aunque la Fiscalía o las víctimas no demandaran.

Enlace del CNI

Hasta ahora también había sido el magistrado de enlace en el control del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y, por ende, el juez que autorizaba a los servicios secretos los pinchazos o los registros. Por ello, se le supone al día de las cuitas más peliagudas del Estado, si bien su reputación de gran jurista penalista se ha forjado en casos más prosaicos de narcotráfico o abusos sexuales. Uno de sus últimos trabajos antes de dejar el Supremo ha sido participar en el estudio de los recursos del caso 'Madrid Arena', en el que había sido designado como ponente.

El futuro fiscal general es licenciado en Derecho en la Universidad de Valladolid y doctor en Derecho por la Universidad de La Coruña, con premio extraordinario. Ingresó en la carrera judicial en 1983 y ascendió a magistrado en 1987. Antes de llegar al Supremo, había ejercido en Cantabria y fue presidente de la Audiencia Provincial de Ávila.

Es, además, autor de numerosas publicaciones en revistas especializadas y obras conjuntas, entre ellas varios libros dedicados al estudio del Código Penal, Ley de Enjuiciamiento Criminal e inviolabilidad e inmunidad parlamentaria.

El titular de Justicia defendió ayer la designación Sánchez Melgar y se mostró seguro de que tendrá el «máximo apoyo y reconocimiento». Según dijo Rafael Catalá, las «capacidades personales y profesionales» del futuro fiscal general están «más que acreditadas». El ministro insistió en que sus 17 años de «brillante» carrera en el Supremo le hacen la «persona adecuada» para dirigir el Ministerio Público tras la inesperada muerte de Maza en Argentina el pasado fin de semana.

Catalá no quiso valorar el carácter continuista que desde todos los ámbitos conceden al nombramiento de Sánchez Melgar, sobre todo en las causas relacionadas con el intento independentista en Cataluña. «Es una labor que le corresponde a él y a sus equipos -apuntó-; veremos en breve las decisiones que toma la Fiscalía. Las querellas no son obras de una persona, sino un trabajo colectivo».

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