La Consejería de Enseñanza registra dos nuevas dimisiones

C. REINO BARCELONA.

La remodelación del Gobierno catalán ha acabado siendo mucho más profunda de lo que se anunció en un primer momento, pues el goteo de bajas es casi diario. Especialmente en las Consejerías de Interior y Enseñanza, los dos departamentos clave para el 1-O.

Tras el cese de la consejera del área educativa, Meritxell Ruiz , por sus dudas con el desenlace del proceso, dos de sus principales colaboradores han abandonado el departamento en 24 horas. El jueves fue el turno para la número dos de la Consejería, Maria Jesús Mier, y ayer presentó su dimisión el secretario de Políticas Educativas, Antoni Llobet. La Consejería de Enseñanza es decisiva para el referéndum porque de este departamento dependen los colegios que servirán como lugares de votación y dependen también los directores de instituto que tienen que abrir sus puertas para que se celebre la consulta. No han trascendido las razones, pero todo apunta a un desacuerdo sobre la gestión de los colegios para la consulta.

Las cabezas ruedan en la Generalitat como si se hubiera puesto en marcha un ERE en el sector público. En los últimos tres meses, se han producido 20 relevos en la administración catalana. Los más significativos son los cuatro consejeros que han salido del Ejecutivo: Jordi Baiget (Empresa), que fue el que abrió fuego dudando de la viabilidad de la consulta y temiendo por su patrimonio, Jordi Jané (Interior), Meritxell Ruiz (Enseñanza) y Neus Munté (Presidencia).

Todos han sido sustituidos por perfiles mucho más contundentes y comprometidos con la ruptura el próximo 1 de octubre, como es el caso de Joaquim Forn, en Interior, Jordi Turull, en Presidencia, y Clara Ponsatí, en Educación. Además, fue destituido el secretario general del Gobierno, Joan Vidal de Ciurana, y los directores de los Mossos d'Esquadra (Albert Batlle) y del servicio de emergencias 112 (Frederic Aran). Puigdemont explicará el próximo miércoles en el Parlamento los últimos cambios.

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