«¿Qué coño hacéis aquí?»

Los exconsejeros denuncian amenazas de algún funcionario, pero afirman que los reclusos les despidieron entre aplausos y abrazos

CRISTIAN REINO

barcelona. Se han desenganchado del móvil, se les ha olvidado cómo se utiliza el Whatsapp y se han aficionado a dos series de televisión como 'Rex', un perro policía que resuelve casos en el canal Cuatro, y 'La que se avecina', comedia costumbrista española que emite Telecinco.

Josep Rull y Jordi Turull relataron ayer la dureza de algunos de los momentos vividos en los últimos 32 días en prisión. Ya eran amigos, porque llevan años juntos en Convergència y en el PDeCAT, pero ahora son como uña y carne no en vano han pasado entre 15 y 17 horas al día juntos en la cárcel de Estremera, un nombre que no olvidarán nunca y que uno de ellos reconoce que no había oído en su vida. «Nos conocemos todo el uno del otro», señalaron.

Agradecen el trato «muy profesional» de los funcionarios de prisiones, aunque también denuncian que recibieron amenazas por parte de alguno. En este caso en la cárcel de Navalcarnero, donde fueron trasladados en un primer momento. «Se os ha acabado la tontería», «os vais a pasar tanto tiempo en la cárcel que os vais a aprender de memoria el auto judicial», contaron que les dijo uno de los carceleros. «No han conseguido humillarnos», aseguraron en cualquier caso Rull y Turull, que afirmaron que salen de la cárcel con la dignidad, las convicciones y los ideales «más fuertes que nunca».

En cambio, guardan un gran recuerdo de los compañeros de prisión, que, según dijeron en el acto que les tributó Junts per Catalunya para darles la bienvenida, les despidieron con abrazos y aplausos. «Hemos visto mucha humanidad allí dentro», precisaron. Han tratado con presos comunes, algunos con delitos muy graves, según Turull, pero lo que todos les trasladaban era «¿qué coño hacéis aquí?», como admitiendo que no habían cometido ningún delito. Todos ellos, según el relato de los dos exconsejeros, les preguntaron además cómo habían conseguido reunir tan rápido 200.000 euros para pagar las dos fianzas para la puesta en libertad.

Todo el día en chándal

Acostumbrados al coche oficial, cómodos y amplios Audi A8 con asientos de cuero, de lo más duro de su periplo en prisión fueron los traslados en las furgonetas de la policía porque iban con las manos esposadas, sin cinturón de seguridad y en cada curva se caían unos encima de los otros. Además, había alguno que se mareaba.

Pasaron por los protocolos de todos los presos, como despojarse de todos los objetos personales. «Me quité por primera vez el anillo de casado», reconoció Rull, que bromeaba con la vestimenta de la prisión, un chándal del Decathlon. «Sin rayas», dijo entre risas. «Es cómodo ir todo el día en chándal», admitió quien hasta entonces no se quitaba el traje y la corbata.

Turull bromeó también y se refirió a su excompañero de gabinete y de celda como el campeón de ping pong del módulo 4. «Nadie le ganaba», dijo. Lo más duro, confesaron, fue cuando se despidieron de los exconsejeros que permanecen en la cárcel, Oriol Junqueras y Joaquim Forn.

Lo primero que hicieron, y que más han echado de menos, fue besar a sus hijos y abrazar a su madre (Rull) y llevar al colegio a su hija (Turull). Reconocen que han vivido toda una experiencia y son conscientes además de que pueden caerles unos cuantos años a la sombra cuando se celebre el juicio.

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